1. Una Vecina Para Mi Amigo


    Fecha: 27/07/2026, Categorías: Sexo con Maduras Autor: el Bardo, Fuente: TodoRelatos

    ... rojo de puntas rubias tomado se veía bastante linda.
    
    -Ya me voy, vecina.
    
    -Ven, siéntate conmigo un rato.
    
    Se ruborizó cuando ella lo tomó de la mano para dirigirlo hacia la sala principal. Paró frente al bonito, moderno y elegante sillón, posó su mano en su pecho y lo empujó, sentándose con fuerza. Él notó como su orejas se ponían coloradas y contuvo un quejido de sorpresa cuando ella se le vino encima, poniendo sus piernas a los lados de él y arrimando esas gordas tetas a su rostro.
    
    -V-Vecina...
    
    -Necesito pagarte por el silencio y por lo que hiciste por mi marido.
    
    -¿El accidente?
    
    -No, por la bicicleta.
    
    Se cruzó de brazos y se subió la parte de arriba de ese atuendo de enfermera, dejando esas gordas tetas libres. Él suspiró al ver esos hermosos pezones rosáceos y sintió un cosquilleo insoportable en su duro pene al reparar en esos escandalosos piercing.
    
    -¿Te gustan? -Él asintió- Chúpalas.
    
    -N-No... no puedo... -Ella soltó un suspiro, algo enfadada.
    
    -No puedo permitir que andes hablando por ahí, niñito... ¿te la chupo? -Esos ojos le brillaron, con picardía.
    
    -No... en serio...
    
    -Puedo ser tu perra sumisa también... ¿quieres que me vista de sirvienta? Tengo otros, de enfermera sexy, de colegiala puta, ¿los quieres ver? -Ella puso un rostro de sumisión, haciendo una especie de puchero bastante erótico.
    
    A Martín, entonces, se le iluminó el rostro. Tenía una idea. Sin sacársela de encima el muchacho comenzó a recorrer con sus dedos esos ...
    ... brazos, lo que hizo que la mujer soltara un gemido por lo bajo. Ella comenzó a menearse encima de él, entrecerrando sus ojos... cuando estos ojos se abrieron en par al sentir esa mano derecha del muchacho que se cerraba en su cuello, con la fuerza debida. Ni tan suelta, pero tampoco apretando mucho.
    
    -¿M-Martín?
    
    -Escúcheme bien, ¿me escucha bien? -Ella asintió, no pudiendo contener un suspiro caliente- Yo le voy a pedir un favor, un favor grande... ¡muy grande! y me tendrá que responder bien, ¿escuchó?
    
    -S-Sí...
    
    -Así me gusta. Tendrá que estar atenta a su teléfono y estaremos a mano.
    
    Martín la miró unos instantes y ella volvió a tener sus ojos entrecerrados de placer, sintiendo esa mano en su cuello, con sus gordas tetas al aire y encima de él. El muchacho sacó su lengua y la pasó por el pezón izquierdo de ella, que hizo que su cuerpo se estremeciera y soltara un ligero chillido, combinado con un gemido. Debió llevarse sus manos a la boca para reprimirlo y evitar que su esposo, en el segundo piso, la escuchara.
    
    XX
    
    Abrió sus ojos en par en ese pequeño baño del primer piso de su casa, Natalia Nazal estaba segura de haber escuchado su nombre. No podía ser. ¿Había sido él? La mujer carraspeó y salió, cuidando de no hacer ruido, y miró a los alrededores... estaba segura de que lo había dejado por ahí, hasta que lo divisó. Se puso esa gabardina larga con cinturón de color negro. Lo abotonó y amarró el cinturón, algo acalorada y poniéndose sus pantuflas fue hacia una de ...
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