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Una Vecina Para Mi Amigo
Fecha: 27/07/2026, Categorías: Sexo con Maduras Autor: el Bardo, Fuente: TodoRelatos
... las ventanas laterales para observar al exterior... “No puede ser”se dijo, estremeciéndose. ...don Clemente, su viejo y obeso vecino, estaba encaramado y mirando hacia su casa, hasta que ambos ojos hicieron contacto visual. Le hizo un gesto. La llamó. Los frondosos arbustos que separaban ambas propiedades se movían ante los aletazos del viejo que buscaba afirmarse para no caer. Natalia miró escaleras arriba y, al parecer, ese llamado no había alertado a su marido. Desde su estado de convalecencia que no paraba de jugar PlayStation, ver películas o hacer contacto remoto con algunos de sus pacientes. “Debe estar con audífonos” se convenció la mujer, suspirando. Salió por la puerta de la cocina que daba a su bonito patio trasero, recorrió el jardín hasta el pequeño sendero lateral. Afortunadamente, desde afuera nadie podía ver mucho de lo que estaba sucediendo y en otra circunstancia le hubiese dado risa ver a ese obeso anciano intentando no caer. -¿Qué está haciendo ahí? -Chilló, controlando el volumen de su voz- ¿Dónde se subió? -En una caja... -Pero eso se puede romper ¡bájese! -No... -Sonaba ronco y soltó un ligero gruñido- ...¿por qué no ha venido a la casa? Ella se cruzó de brazos. -Mi marido está en cama, lo estoy cuidando... pedí licencia. -Pero a mí no me dijo nada. -¿Cómo qué no? Le avisé el mismo lunes, le ordené todos sus remedios y, además, no le cobraré la semana. -Hoy, tiene que venir. -No, no puedo... ya le dije -El ...
... viejo estaba rojo, parecía molesto. -O viene, o le digo todo a su marido... todo todito, le contaré con lujo de detalles como ha sido mi putita en los últimos meses -Ella abrió mucho los ojos, sorprendida y molesta a la vez- ¿Y qué hace vestida así? ¿así atiende a su marido? ¿saldrá a alguna parte? Natalia soltó un suspiro hastiado, mientras sus mejillas se encendían e inflaban un poco. Pensó rápidamente en algún ataque de celos por parte de su marido y no recordó ninguno. Era el colmo que ese viejo le hiciera esas preguntas. -Cuéntele a mi marido lo que quiera, todo lo que quiera, con lujo de detalles... ¡pero jamás me volverá a tener! -Esbozó una ligera sonrisa- O puede quedarse callado y esperar a que mi marido se mejore, cuando se mejore, todo volverá a la normalidad. Usted me paga y recibirá algo de mi parte... como hasta ahora. El viejo le echó un vistazo al cuerpo de la enfermerita. Rápidamente cayó en cuenta de que no podía desperdiciar ese cuerpo, esas tetitas, ese culito... esos ojitos y, por sobre todo, esa boquita. La gordibuena tenía razón, o se comportaba o no podría volver a follarle la boca. Carraspeó, asimilando la derrota, intentando no tomar en cuenta los ladridos de Patton, quien parecía decirle que no se rindiera. “O quizás me está pidiendo que me baje de esta cosa” se dijo el viejo, sintiéndose cada vez más ridículo. -Ahora, habrá unas cuantas condiciones... -La mujer se preocupó de bajar la voz- ...nada de juguetes raros, nada de querer ...