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Una Vecina Para Mi Amigo
Fecha: 27/07/2026, Categorías: Sexo con Maduras Autor: el Bardo, Fuente: TodoRelatos
... meterme algo en mi... en mi culito, ¿escuchó? Ambos se quedaron mirando en silencio, hasta desafiantes, hasta que él comenzó a asentir. Avergonzando, algo humillado por la derrota. -Y bájese de ahí y parta a tomarse los remedios... ¿cree que no me he dado cuenta de que bota las pastillas? Si no me hace caso llamaré a una unidad del consultorio, vendrán hasta con asistente social, ¿se imagina que ellos sepan que no sabe cuidarse solo y lo manden a un asilo? ¡tómese los remedios! Era demasiado humillación para el viejo, tanta que no podía ni siquiera articular palabra alguna. El poder de la vergüenza lo hicieron, de manera instintiva, alzar sus manos en señal de rendición y se bajó de esa caja donde estaba encaramado. Natalia suspiró, aleteando sus manos para darle algo de aire a sus mejillas acaloradas y, cuando se giró para dirigirse a su casa, escuchó los tosidos con flema de ese viejo... no paraba de toser, estuvo a punto de hablarle, pero don Clemente soltó una maldición y de un portazo cerró la puerta trasera de su casa. “Está tosiendo demasiado últimamente” se dijo Natalia, ingresando nuevamente a su casa. Pasado ese susto, ahora sabía lo que tenía que hacer, lo había diseñado fríamente en su cabeza hasta altas horas de la noche, con su marido roncando a su lado. Subió al segundo piso y se quedó a las afueras de la habitación, desde donde provenía el sonido de esas manos apretando los botones del control. -¿Pastelito?... ¿Pastelito?... -Preparó la ...
... garganta- ...¡¡ALFREDO!! -Ay... perdón, ardillita, dime... rápido, que estoy en una partida. -Pastelito... -Suspiró- ...iré a ver don Clemente. -Eh, está bien... ¿hasta la misma hora? -Sí, hasta la misma hora de siempre. Estaré aquí pasadas las seis -Ella no lo vio, pero él esbozó una sonrisa. -Entonces nos vemos. -No te muevas ¿entendiste? -Entendí, ardillita. Me portaré bien. Natalia Nazal volvió a suspirar, ya vestida como se le ordenó y bajó hacia el primer piso donde tomó su bolso. Arriba de su Suzuki Baleno la mujer se miraba en ese espejo retrovisor, sintiéndose afortunada de que el viejo solo reparara en la gabardina que llevaba puesta y no en su maquillaje, en ese precioso maquillaje que estuvo más de una hora retocando. Tampoco en su bonito peinado; utilizaba su pelo finamente amarrado y con dos mechas rubias cayendo por ambos lados de su rostro. “Siempre más concentrado en mis tetas que en mi cara ese viejo”se dijo Natalia. Con sus dedos temblorosos escribió la dirección que había recibido en la aplicación de su iPhone y condujo su vehículo. Se sentía algo insegura manejando por esa carretera, pero afortunadamente, y antes de salir de la región, la aplicación la direccionó hacia la caletera y luego le ordenó que ingresara a ese bonito sendero de tierra flanqueado por muy altos árboles. Se adentró hasta llegar a un motel bastante apartado de la Capital, lo que la hizo tragar saliva en el mismo instante en que sus mejillas comenzaban a ...