1. Una Vecina Para Mi Amigo


    Fecha: 27/07/2026, Categorías: Sexo con Maduras Autor: el Bardo, Fuente: TodoRelatos

    ... buena.
    
    -C-C-Claro que la ayudaría -El muchacho notó que ella se dejó el cierre a medias, lo justo para enseñarle un poderoso escote. No se rendía.
    
    -Dame tu número, para que me aconsejes por privado.
    
    -Está bien.
    
    -He estado ahorrando para este regalo...
    
    -Puedo enseñarle a andar, si quiere.
    
    -Genial, podríamos salir un día de estos... los tres, claro -Ahora era el muchacho quien tenía sus mejillas muy coloradas- En una semana mi marido está de cumpleaños y pretendo que sea un día especial.
    
    -Bueno, cuénteme ¿qué tiene pensado?
    
    Ella lo miró, entrecerrando sus ojos, sonriendo y con su dedo índice todavía entre sus labios. No pretendía rendirse con él, necesitaba comprar su silencio y era evidente que no lo conseguiría así nada más... así no eran los hombres. Necesitaba cubrir sus espaldas, no podía permitir que su secreto con don Clemente quedara expuesto.
    
    ***
    
    A Natalia Nazal la hacía sonreír, y mucho, el sentirse querida en ese asilo de ancianos. Era un lugar bastante exclusivo, con ancianos que vivieron, derechamente, en los lujos durante buena parte o toda su vida, pero en ese momento de la vida, era difícil encontrarse con los vicios de la juventud. Sentía que ellos sabían lo poco que le quedaban, por lo que los malos tratos siempre iban de la mano de algún achaque: la demencia y los dolores. Pero de esas experiencias, bastante pocas, porque siempre eran cuidadosos con ella y ella intentaba corresponderles como era debido.
    
    “Quizás saben, en ...
    ... su interior, que siempre soñé con cuidarlos” se dijo una vez, sonriente.
    
    Pero ese cariño que los abuelos le profesaban a la enfermera pocas veces se traspasaba al personal del asilo. Era la única mujer joven del personal, el resto de las enfermeras eran bastante viejas y con cara de pocos amigos casi siempre la miraban, salvo por un par. Utilizaban el mismo uniforme, pero a esas mujeres las gordas tetas no se le veían como a ella, tampoco su gordo culo e incluso una llegó a notar ciertas cositas en las puntas de sus tetas... no sabían nada de los piercing, pero claramente era los piercing que se le notaban de repente. Además, los “hermosa dama” siempre eran para Natalia, no para ellas.
    
    “Bueno, entiendo los celos... yo soy la hermosa dama, ellas no” se dijo Natalia una vez, divertida.
    
    Ese día tenía un turno acotado. Era sábado por la mañana, el día de cumpleaños de su marido y le habían otorgado un permiso especial. Solo le pedían que dejara todos los remedios debidamente ordenados para ese fin de semana y hacerlo le tomó menos de una hora. Comenzó a cambiarse de ropa cuando llegó el conserje para anunciarle que un chiquillo lo estaba buscando. Eso le produjo algo de ternura, su marido se seguía viendo muy joven y la estaba esperando a las afueras de su BMW con su rostro algo confundido.
    
    -¿Qué pasó, ardillita?
    
    -Bueno, te tengo una sorpresa.
    
    -Ay, mi ardillita, sabes que no me gustan las sorpresas.
    
    Natalia sabía que durante buena parte de la infancia y ...
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