1. Amor en criptomonedas IV


    Fecha: 06/08/2026, Categorías: Infidelidad Autor: Peter28, Fuente: TodoRelatos

    ... es dependencia. Como con las motos viejas: las amas porque las arreglaste tú mismo, pero igual te rompen el culo cuando menos te lo esperas.
    
    Alan sonrió apenas. El comentario era bruto, pero acertado.
    
    —No sé si fue amor o dependencia —murmuró—. Solo sé que todo lo que soñé con ella, ya no existe.
    
    Fred se quedó callado un momento. Luego pidió dos cervezas más. Alan no protestó. La segunda lo hizo hablar más. La tercera lo hizo soltarse y la cuarta contó todo: la historia con Margaret, de como la conoció, de la universidad, de la fiesta, Eric, el jacuzzi, la discusión. No lloró, pero varias veces tuvo que apartar la mirada, como si temiera que las lágrimas lo traicionaran.
    
    Fred lo escuchaba en silencio, solo interrumpiendo de vez en cuando para lanzar algún comentario cargado de experiencia:
    
    —La gente cree que el amor lo aguanta todo. Pero el respeto, hermano… eso sí que no se recupera cuando se rompe. Dijo el jubilado mientras campaneaba el hielo de su whisky al otro lado de la barra
    
    - ya no sé si la respeto. O si me respeta. Respondió Alan
    
    Fred lo miró fijamente, luego se frotó la barba.
    
    —Yo voy para Miami. Salgo en 20 minutos y estaba por aquí visitando a mi hermana en Maine. Ahora me devuelvo. El camión va sin tráiler y tengo una cabina con litera. Está lejos, pero si quieres escapar de todo esto, puedo llevarte.
    
    Alan lo miró, perplejo. Miami. Tres mil kilómetros. Una vida nueva. Una ruta sin ella.
    
    —¿Por qué me ayudarías?
    
    —Porque ...
    ... alguien lo hizo por mí cuando estaba como tú. Y porque pareces buena gente, aunque estés hecho mierda. —sonrió con bondad bruta.
    
    Alan dudó unos segundos. Pensó en llamar a Jack, en avisarle… pero su teléfono estaba con su equipaje. Con Margaret. Todo lo suyo estaba en el apartamento que compartía con ella. Pero eso ya no importaba.
    
    —Ok ¿Nos Vamos?
    
    —Solo déjame mear primero —dijo Fred, levantándose con una risotada.
    
    Hoy invito yo — Alan sacó la cartera y pagó todo.
    
    Salieron a la explanada. El camión de Fred era un flamante International 9400, con cabina de descanso, pintura negra y detalles cromados en los retrovisores. Un monstruo amable, fiel reflejo de su dueño.
    
    Fred subió, abrió la puerta del copiloto y le hizo una seña.
    
    Alan subió en silencio. Cerró la puerta. Delante, el ruido del motor rugió como una promesa. Fred hizo sonar una bocina estridente típica de esos camiones
    
    El camión giró en sentido contrario a la ruta de Margaret y mientras se alejaba por la carretera del bosque, Alan no pudo evitar mirar por el retrovisor. La gasolinera se hacía cada vez más pequeña. Y más allá, el recuerdo del punto exacto por donde Margaret se había ido.
    
    Una lágrima rodó por su mejilla. Fred, con la vista al frente, habló sin volverse:
    
    —Suéltalo, chico. Los hombres también lloramos. Pero no por mucho. Que hay caminos que merecen más que un pasado de mierda.
    
    tragó saliva. No respondió. Cerró los ojos y apoyó la cabeza al cristal, dejando que la vibración lo ...
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