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El culo roto
Fecha: 07/08/2026, Categorías: Sexo con Maduras Autor: Agatha, Fuente: TodoRelatos
... chuparla al tiempo que pajeaba la de Lucas a un lado. Pasaré de puntillas respecto a lo que ocurrió con los otros. Se portaron bien. Ni más ni menos que cuatro muchachos con las hormonas revolucionadas y ganas de follarme todos los orificios, especialmente los dos nuevos, aquellos que habían fantaseado largo y tendido con hacerme lo que ahora tenían ocasión de cumplir. Lucas había asegurado que sus amigos eran gente sana y de fiar, por esto acordamos que merecía la pena obviar los condones y esto suponía un aliciente extra para todos, sobre todo para mí que los detesto. Me centraré en el dueño del local, cuyo inesperado protagonismo habría de escribir nuevas páginas. En un momento dado, cuando yo me hallaba tumbada bocarriba en el sofá, con uno de los nuevos follándome el coño y la polla de mi hermano en la boca, Lucas atendió una llamada en su celular. ―Es Paco, el dueño del local ―me dijo al oído―. Pregunta que si quieres que vuelva otra vez. Si es que sí, se lo tienes que pedir tú misma consciente de las condiciones que tú ya sabes. Alzando la voz, repetí varias veces que volviera. Mientras esperaba recibiendo una buena follada por el coño, me hice cruces pensando en cómo podía haber olvidado un nombre tan simple y común. Entonces pensé que le pegaba a su casi gastado acento andaluz. Apenas llegó, sin demorarse siquiera un minuto, apartó al que me jodía, me levantó en vilo y me tumbó bocabajo, con las piernas totalmente extendidas. Entonces se ...
... desvistió de cintura para abajo, se sentó a horcajadas sobre mis muslos y me la clavó en el ano con dos empujones certeros. Así comenzó a sodomizarme con ganas, al tiempo que repetía una y otra vez que estaba seguro de que querría repetir con él. Los otros me observaban perplejos, y yo me afanaba por chupar las pollas de Lucas y mi hermano por turnos, como buenamente podía. ―Dentro de un rato vuelvo otra vez ―me dijo Paco al oído y yo asentí con la cabeza, gozando un nuevo orgasmo, el enésimo de la noche, ya había perdido la cuenta. Regresó tres veces más, en intervalos de 15 o 20 minutos, y en cada una de ellas me jodió el culo en distintas posiciones y lugares. El tipo parecía insaciable y esto aumentaba mis ansias de soportar a los cinco hasta la extenuación. Regresó en una cuarta ocasión, justo cuando Lucas me llenaba la boca de leche. Los otros ya lo habían hecho previamente. ―Parece que estás en las últimas ―susurró Paco junto a mi oreja―. Imagino que ya no quieres más. ―Por descontado que quiero más, pero solo contigo ―respondí jadeante, apenas sin aliento. ―Entonces diles que se vayan, que tú te quedas conmigo ―dijo con un tonito que estremeció todo mi ser―. Tengo para ti algo que te va a sorprender. No siempre me gustan las sorpresas, pero sonaba esperanzadora la que Paco prometía y acepté. Cuando me despedía de mi hermano, insistió en que marchara con ellos. ―No me gusta la idea de que te quedes a solas con él ―dijo con tono paternal. ―No ...