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Me cogí a la anciana que pedía dinero
Fecha: 15/08/2026, Categorías: Dominación / BDSM Hetero Sexo con Maduras Autor: Vato loco, Fuente: SexoSinTabues30
... Le dije que viniera a bañarse conmigo. Me obedeció, y en el baño le pedí que me la chupara de nuevo. Ella, obediente, comenzó a hacerlo, y mi verga se empezó a parar de nuevo. Comencé a penetrarla de nuevo en el baño, pero ahora quería que se tragara mi semen. Cuando sentí que ya me estaba por correr, le dije que se agachara, y le aventé todo mi semen en la cara y le dije que abriera la boca. Comenzó a tragar. Me decía: «Sabe raro». Y el resto que tenía en el cachete, le dije: «Cómelo todo». Con mi mismo dedo, agarré mi semen y lo metí a su boca. Ella me chupó los dedos y lo tragó. En ese momento, me paré y me puse a darme una ducha; ella también. Después de la ducha, empecé a reflexionar de todo lo que había pasado, como que estaba en shock. No podía creer que una anciana me había dado uno de los mejores polvos de mi vida. En verdad, no les hagan el feo. Si tienen la posibilidad de follarse a una anciana, háganlo, no se arrepentirán. Doña Leonor me dijo que le dolía su cola, pero que la había pasado muy bien. Tomó su dinero y me dijo: «Ya sabes dónde me puedes volver a ver. Te daría mi número, pero no tengo celular, y no le sé a esas cosas de chatear, solo llamadas con el número de mi hija», me dijo. Le dije: «No se preocupe, veo difícil que nos volvamos a topar porque no soy de aquí, pero tenga, le doy mi número». Me agradeció y me dijo: «Gracias, mijo, que te vaya muy bien». En ese momento, le dije: «Espere, doña Leonor, no me ha dicho su edad». Me respondió: «70 ...
... años bien cumplidos». Abrió la puerta y se fue. Como al año y medio después de ese encuentro, ya estando en mi casa, me llegó un mensaje de una lada rara que decía: «Hola, buenas tardes, soy Jazmín, hija de doña Leonor. Te escribo porque mi mamá quería saludarte y porque se quería despedir de ti». Doña Leonor había caído en enfermedad, producto de su presión arterial y otros padecimientos ya de la edad, y estaba por fallecer. No sabía si contestar o no. La saludé y, a través de mensaje, me despedí de ella también. Lo curioso es que, una semana después, cuando la señora falleció, su hija me escribió para darme la noticia, y comenzamos a escribirnos sin querer por mi parte. Pero, en una plática trivial, ella me dijo: «Yo sé cuál fue su secreto de mi mamá contigo, y, en verdad, no me lo puedo creer. No te preocupes, solo quería agradecerte porque, desde ese día que me dijo que te conoció, siempre anduvo feliz». Seguido de eso, me dice Jazmín: «¿Pues qué le hiciste a mi mamá o qué?», poniendo stickers de risa comprometedora. Para todo eso, ya había entendido que su mamá le había contado con lujo de detalle nuestro encuentro, a lo que solo le respondí: «Pues tú bien sabes lo que le hice a tu mamá, no te hagas la que no sabe», igual con risa de complicidad. Desde ahí, comenzamos a platicar diario, hasta contarle todo lo que le había hecho a su mamá. Ella me dijo que, cuando regresara a Hidalgo, quería ver si es cierto. Fue raro porque nunca pensé que todo esto sucediera. Aún no ...