1. Me cogí a la anciana que pedía dinero


    Fecha: 15/08/2026, Categorías: Dominación / BDSM Hetero Sexo con Maduras Autor: Vato loco, Fuente: SexoSinTabues30

    ... sostener relaciones sexuales más placenteras tanto para mí como para las mujeres. Sin embargo, estaba tan caliente que, en mi mente, dije: «Es hora de cambiar de posición o me voy a venir pronto». Yo lo que quería era disfrutar del cuerpo de la anciana lo más que se pudiera; total, había pagado por cinco horas el hotel.
    
    Cuando estaba a punto de correrme, le dije: «Párate y ponte de perrito». La ayudé a empinarse como debe ser. La anciana rápidamente entendió cómo la quería y paró la cola. Se veía impresionante tener ese culote mirando hacia mi verga bien parada. Vi su ano, que estaba redondito y con sus pliegues bien definidos, que quedé extasiado. Procedí a meterle la verga por la vagina en forma de perrito. La anciana solo suspiraba y gemía como puta. Me decía: «Ya quiero lechita, dame lechita, corazón». Me sorprendió cómo movía su culo hacia atrás y hacia adelante para la edad que tenía. La señora estaba en su clímax. En un momento, le dije que se abriera las nalgas, y me paré solo para contemplar su culo empinado. Saqué mi celular y le tomé varias fotos; quería tener el recuerdo de ese culo empinado de la anciana. Después, comencé nuevamente a penetrarla. Estuvimos así varios minutos, que sentí cómo la anciana volvió a estremecerse de nuevo. Sabía que estaba corriéndose otra vez. Solo vi cómo se agarraba de la sábana y el colchón y empezó a temblar. En ese momento, supe que me iba a venir y saqué mi verga. Quería seguir disfrutándola y solo esperé a que se le pasara ...
    ... el orgasmo.
    
    Una vez que se le pasó el orgasmo, agarré más lubricante y me lo puse en la verga. Era demasiado, que hasta brillaba mi pene. Procedí a ponerle en el ano lubricante también. Ella entendió qué era lo que haría y me dijo: «Corazón, ¿qué haces? Por ahí no». Yo le dije: «¿Ya te rompieron el culo antes?». Me dice: «No, pero eso es algo muy sucio». Le dije: «No sabes lo que te has perdido». Y la sujeté con fuerza para que se empinara más. Ella solo obedeció y decía: «Corazón, no por ahí, no. Dame lechita en la panocha». Le dije: «Cállate, que te voy a romper ese culo bien rico que tienes. Si no te dejas, te vas a ir con las manos vacías, así que cállate y mejor coopera». Doña Leonor entendió que no podía hacer nada para declinar de follarle el ano. Le dije: «No te preocupes, con el lubricante ni te va a doler». Me dijo: «Ok, pero despacito, corazón». Le eché lubricante en el ano, más el que tenía ya mi verga, y le fui masajeando el ano con la cabeza de mi verga. Poco a poco, fui acercando más y haciendo presión sobre su ano, mientras empecé a masturbarla con los dedos en su vagina. Le decía: «No hagas fuerza, no te dolerá, solo relájate». La anciana cerró sus ojos, y sentí cómo su ano se ligeró y empezó a aceptar mi verga. Empezó a entrar la cabeza lentamente, mientras ella respiraba hondo y hacía muecas de dolor. Me decía: «¿Ya entró toda?». Y yo: «Aún no». Fui metiendo poco a poco mi verga hasta meterla toda. La anciana estaba quejándose de dolor; estaba llorando, ...
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