1. Bienvenidos a su nuevo hogar (INICIO)


    Fecha: 17/08/2026, Categorías: Incesto Autor: PerseoRelatos, Fuente: TodoRelatos

    ... cambio, adoptó la costumbre de andar en bragas de algodón y sujetadores deportivos. Un verdadero espectáculo
    
    La nueva normalidad era inquietante.
    
    Luis lo disfrutaba bastante, pues era increíble ver las tetas de su madre rebotando todo el día en la jaula de tela que fallaba en contenerlas, así como adivinar la textura de sus labios vaginales a través de la fina tela que las cubría y que a veces se transparentaba… Pero, como siempre pasa en estas cosas, necesitaba más
    
    Luis tenía un plan. No era un plan brillante ni sofisticado. Más bien era el producto de una semana entera de miradas furtivas y erecciones mal gestionadas. Esperó a que la luz del día hubiese abandonado el departamento, porque bien se sabe que estas cosas deben hacerse al cobijo de la noche, y decidió actuar.
    
    Caminó por el pasillo, elástico de los bóxers tensionado al máximo, y se asomó al marco sin puerta del cuarto de Susana. Ella estaba acostada boca arriba, el celular sostenido a dos manos sobre el pecho. La pantalla iluminaba los rasgos de su rostro y recortaba el escote del sujetador, que era de un azul eléctrico y parecía diseñado para que nadie pudiera dejar de mirarlo.
    
    —¿Estás despierta? —preguntó Luis, sabiendo que era obvio.
    
    —¿Qué pasó? —respondió Susana, con la voz pastosa de quien lleva horas scrolleando redes sociales.
    
    Luis dudó dos segundos, pero se sentó en el borde de la cama, manteniendo una distancia de seguridad que de nada servía en un colchón de una sola plaza. El ...
    ... colchón cedió bajo su peso y, de inmediato, la piel de ambos se erizó por el contacto invisible de sus auras.
    
    —Ma, ¿puedo contarte algo medio raro?
    
    Susana bajó el celular, lo puso a un lado y cruzó las manos sobre el vientre. El gesto de protección era involuntario, pero lo hizo igual.
    
    —A ver, dime.
    
    Luis tragó saliva. El apartamento entero parecía contener la respiración, esperando el próximo movimiento.
    
    —¿No sé si te has dado cuenta, pero últimamente tengo… o sea… como que me pongo duro todo el tiempo.
    
    Susana abrió los ojos más de la cuenta, y por un segundo, Luis pensó que ella iba a soltar la risa, o que lo iba a callar con un regaño de madre. Pero nada de eso. Se quedó callada, respirando lento, observando el rostro del hijo, luego la entrepierna, y después de nuevo el rostro.
    
    —Bueno, pues… sí, lo he notado —dijo al fin, y aunque intentó mantener el tono neutral, el rubor le encendió las mejillas.
    
    Luis se sentía morir. Las manos le sudaban. Quiso levantarse y huir, pero ya estaba ahí.
    
    —Me da un buen de vergüenza —continuó—, pero ya no puedo disimularlo. O sea, es incómodo, porque siento que todo el tiempo estoy… así, y no sé…
    
    Ahora fue Susana la que apartó la mirada, dirigiéndola al techo, como si buscara una señal de escape.
    
    —Debe ser la edad, ¿no? —aventuró ella—. Según yo, los hombres de tu edad tienen las hormonas súper alborotadas.
    
    Luis asintió, aunque el consuelo fue mínimo.
    
    —Sí, supongo….
    
    El silencio volvió, pero esta vez era ...
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