1. El círculo. Cap.32. La elección por el escaño


    Fecha: 23/08/2026, Categorías: Infidelidad Autor: Ixchel Diaz M, Fuente: TodoRelatos

    ... ¿Estás confiado o es solo actuación?
    
    Serrano soltó una pequeña carcajada.
    
    —Ambas. Si no estás confiado el día de la elección, estás muerto.
    
    Frente a ellos, un plato de fruta picada en formas geométricas perfectas: papaya, melón, sandía, higos, frambuesas. Café humeante. Pan recién hecho. Todo demasiado perfecto.
    
    Valeria tomó un pedazo de kiwi, se lo llevó a la boca y lo saboreó con lentitud.
    
    —¿Votamos a las diez? —preguntó.
    
    —A las diez. Con cámaras. Con todo. Quiero que hoy te veas impecable.
    
    Ella levantó una ceja.
    
    —¿Insinúas que hay días en los que no lo estoy?
    
    Serrano la miró con una sonrisa peligrosa.
    
    —Tú siempre estás perfecta, Valeria. Pero hoy... hoy vas a ser historia al fondo de cada foto.
    
    Ella asintió, jugueteando con una frambuesa entre los dedos.
    
    —Entonces me pondré el vestido negro —dijo—. El que hace que todos me subestimen antes de abrir la boca.
    
    Serrano rió. Luego volvió a mirar su tableta. El sol ya comenzaba a calentar el jardín. El cielo se había despejado.
    
    Y aunque ninguno lo dijo en voz alta, ambos sabían que, si ese día César ganaba, no solo Abril perdería. Muchos más caerían en silencio.
    
    Y ella, Valeria Ortega, sería una de las pocas en levantarse con más poder del que tenía antes.
    
    Con una sonrisa apenas visible, se sirvió café. El juego apenas comenzaba.
    
    __
    
    El televisor murmuraba. Una transmisión en vivo desde algún colegio electoral en Benito Juárez mostraba filas de votantes bajo un sol radiante, ...
    ... todos con caras serias, algunos con sombreros. Abajo, una franja roja leía:“MÉXICO ELIGE. SIGUE LA COBERTURA EN VIVO.”
    
    Isabella estaba sentada en el sillón más amplio de la sala, las piernas cruzadas, un café ya frío en la mano. Llevaba puesta una blusa amplia color crema, con los primeros botones desabrochados, y un pantalón de lino ligero. El cabello aún húmedo después de bañarse, suelto, desordenado.
    
    Había dormido poco. Pero no por ansiedad. No por la elección.
    
    Había algo dentro de ella que ya no se alineaba con esa vida que, hasta hacía poco, la definía. Lo sentía en los hombros, en el pecho, en el cansancio silencioso que le pesaba detrás de los ojos. Estaba harta. De las estrategias, de las cenas con discursos, de los gestos ensayados, de las miradas con subtexto.
    
    El volumen del televisor subió apenas cuando comenzó una entrevista fugaz a César Serrano, captado saliendo de su casa rumbo a su casilla. Saludaba. Sonreía. Un reportero le extendía el micrófono. Isabella no alcanzó a oír lo que decía.
    
    No se dio cuenta que Darío ya había entrado.
    
    Él caminaba como un sigilo domesticado. Había comenzado a llegar sin avisar desde hacía semanas, con esa confianza que no se pide: se toma. Tenía las llaves. Tenía el ritmo. Tenía el cuerpo que ella deseaba incluso cuando no lo miraba.
    
    Se acercó por detrás y sin decir palabra, le apartó el cabello del cuello. La besó justo debajo de la oreja, lento, con hambre. Su aliento era cálido, su boca segura. Isabella no se ...
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