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El círculo. Cap.32. La elección por el escaño
Fecha: 23/08/2026, Categorías: Infidelidad Autor: Ixchel Diaz M, Fuente: TodoRelatos
... de cinco puntos. Hubo un murmullo digital. Un par de cabezas bajaron. Alguien se frotó la cara. —Voy a salir en unos minutos en redes. Diré que seguimos en la contienda, que no hay nada definido, que el conteo está en proceso. No me voy a declarar perdedor. Aún no. Un operador del norte habló primero. —No se precipite, licenciado. Hay distritos que se están cerrando. Otro, desde Iztacalco: —Podemos judicializar si hace falta. Con ese margen, tal vez. César asintió. Su rostro estaba más rígido. Había perdido el color, la sonrisa, pero mantenía la postura. Era un político de carrera. Estaba entrenado para fingir fuerza incluso cuando el alma crujía. —Existe la posibilidad de impugnar. Pero no ahora. Hay que esperar. Todos asintieron. Nadie celebraba. Nadie lloraba. Era un espacio flotante entre dos tiempos: el fin de la esperanza y el inicio del duelo. —Vamos a esperar un par de horas. Gracias por todo. Ya saben lo que tienen que hacer. Mantengan la estructura. No se caigan. No se contradigan. Y no filtren nada. César colgó. La pantalla se apagó. La luz de la lámpara temblaba apenas. Entonces se giró hacia Valeria. Ella no dijo nada. Pero le sonrió. Solo con los ojos. No era un consuelo completo, pero era lo que había. Valeria sintió que la mandíbula se le tensaba. Se obligó a aflojarla enseguida. La cámara invisible de la historia no podía capturarla débil. Él se quedó viéndola un momento más. Luego se enderezó, caminó hacia una ...
... esquina y se grabó a sí mismo con el teléfono, en una toma neutra, de fondo gris. —Soy César Serrano. Quiero agradecerles a todos los que salieron a votar hoy. Ha sido una jornada cívica ejemplar. Los resultados preliminares no nos favorecen. Y como siempre he defendido, hay que respetar el proceso. México es más grande que cualquier proyecto personal. Gracias. Lo subió sin música, sin edición. Solo su rostro. Solo su voz. El teléfono volvió a sonar. Era Lorenzo. —Te espero en media hora. Palacio Nacional. César colgó. Se giró hacia Valeria. —¿Vienes conmigo? Por un instante, Valeria sintió un impulso infantil de huir. De no entrar a Palacio. De volver a ser solo Valeria Ortega, sin agenda, sin nombre en las listas. Pero lo aplastó al instante. No ahora. Ella asintió. Se puso de pie. Caminaron juntos hacia la salida. La derrota aún no era oficial. Pero ya se sentía como historia. __ El convoy de camionetas blindadas cruzó el patio central de Palacio Nacional con los vidrios cerrados, las luces apagadas, como si ocultarse de la historia sirviera de algo. Lorenzo no dijo una sola palabra desde que bajaron de la unidad. Iba rígido, con las manos apretadas detrás de la espalda, y el rostro tenso. Solo caminaba, con ese paso suyo de animal herido que no quiere mostrar la sangre. Serrano iba detrás de él, no más calmado, pero sí más contenido. El rostro cansado, la corbata desajustada, la mirada clavada en los mosaicos del piso. Valeria cerraba el trío. ...