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El círculo. Cap.32. La elección por el escaño
Fecha: 23/08/2026, Categorías: Infidelidad Autor: Ixchel Diaz M, Fuente: TodoRelatos
... Sabía leer a los hombres. Sabía distinguir entre la confianza real y el teatro necesario. Y hasta ese momento, Serrano parecía convencido de que iba a ganar. Fue entonces que llegó el archivo. El asesor más joven lo abrió en su laptop, leyó la primera página sin decir palabra, luego se la pasó al otro asesor. César lo notó. Se inclinó hacia ellos. —¿Qué pasa? El primero no respondió. El segundo sí, con voz seca: —Son los datos de salida. Nuestra encuesta. La buena. César tomó la computadora. Su expresión cambió en segundos. No hizo un escándalo. No gritó. Solo palideció ligeramente, como si algo dentro de él se hubiera desconectado. —¿Cinco puntos...? —murmuró. Luego más bajo—. Cinco puntos de diferencia... abajo. El silencio se volvió físico. Se levantó. Caminó hacia una esquina de la sala donde había una pequeña consola de sonido. Tomó su teléfono, marcó. —Ponlo en altavoz —le pidió el asesor. César asintió. —¿Lorenzo? —dijo, cuando la llamada entró. La voz al otro lado no tardó. Sonó seca, rápida, cansada. —¿Qué pasó? —Acabo de ver la encuesta. Nuestra gente. Es confiable... estamos cinco abajo. Pausa. —¿Ya hiciste algo? —Nada aún. Estoy con el equipo. —Bueno. Que no cunda el pánico. Respira. Habla con los tuyos. No te caigas en público. ¿Me escuchas? Tú... no te caes en público. —Lo sé. —Luego vemos lo demás. Clic. César respiró hondo. No miró a nadie. El teléfono vibró otra vez. Un número con terminación ...
... 01-555. —Es ella —dijo uno de los asesores. César contestó. No lo puso en altavoz. —Presidenta—. Hizo una pausa, respiró profundo—. Sí... lo acabo de ver. Aún hay que ver el margen... si es muy cerrado, aún... César se quedó escuchando. —Sí. Si son más de dos puntos, no hay nada que hacer. Entiendo. Colgó. No dijo nada por unos segundos. Miró hacia Valeria. Ella lo observaba sin pestañear. No parecía sorprendida, pero sí lo suficientemente joven como para no terminar de comprender la magnitud de lo que estaba ocurriendo. Él asintió en su dirección, como agradeciendo su silencio. —Preparen la videollamada. Todos los operadores. Que entren a las 6:15 en punto. Los asesores se activaron como autómatas. Se encendió la pantalla principal, se ajustó la cámara, se enviaron los links y los recordatorios. Elwar room ya no parecía un cuartel de victoria. Ahora era un velorio con luces LED. A las 6:14 ya había decenas de rostros en la pantalla: operadores, coordinadores, enlaces territoriales. La mayoría con camisas blancas, algunos con gorras, otros en oficinas pequeñas, en automóviles, en banquetas con el celular en la mano. Todos esperaban la señal. César habló primero. —Gracias por conectarse tan rápido. Ya tenemos los resultados de la encuesta de salida. Los ojos en la pantalla se movieron. Algunos bajaron la mirada. Otros tragaron saliva. —Los resultados... no nos favorecen. No quiero decir aún que perdimos, pero estamos abajo. Por más ...