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Cuando la gallina vieja encuentra un pollo tierno
Fecha: 03/09/2026, Categorías: Incesto Autor: Lucas 2304, Fuente: TodoRelatos
... mejilla. —Udo... —¿Sientes esto también? —susurró—. Esta... electricidad entre nosotros. Por supuesto que la sentía. Me estaba consumiendo viva. —No deberíamos hablar de esto —logré decir. —¿Por qué no? Estamos en Mallorca. Como dijiste, aquí podemos ser libres. Sus dedos se deslizaron por mi cuello, y un escalofrío me recorrió toda la columna vertebral. —Somos familia, Udo. —¿Y eso qué importa? —se acercó más, hasta que pude sentir su aliento en mis labios—. Nadie tiene que saberlo. Estaba a centímetros de besarme cuando la voz de Ida rompió el momento desde el salón: —¡Frieda! ¡¿Dónde están las toallas de playa?! Nos separamos de un salto, como adolescentes pillados en falta. Udo se pasó las manos por el pelo, claramente frustrado, mientras yo me incorporaba temblorosa. —En el armario del pasillo —grité de vuelta, mi voz más aguda de lo normal. Udo me miró con una intensidad que me quemó por dentro. —Esto no ha terminado —susurró, antes de levantarse y salir de la habitación. Me quedé sola en la cama, con el cuerpo ardiendo y la mente en blanco. «¿Qué demonios estoy haciendo?», me pregunté. Pero en el fondo, sabía la respuesta: estaba cayendo en una espiral de deseo del que no estaba segura de querer salir. Las cosas se complicaron cuando Ida comenzó a prestar más atención a Udo. No era que hubiera estado ciega antes —Ida tenía ojos en la cara y mi nieto era objetivamente guapo—, pero algo había cambiado en su ...
... actitud. Tal vez fueron los comentarios que escuchó desde el salón, o quizás notó la tensión eléctrica que chisporroteaba entre Udo y yo como cables pelados. —Udo, cariño —le dijo durante el desayuno, consultando su nueva guía de bares—, ¿te gustaría ser mi guía turístico esta tarde? Quiero explorar el Puerto de Palma, y un joven como tú seguro conoce los mejores lugares. Además, necesito un acompañante presentable para cuando me acerque a grupos de gente interesante Sentí como si me hubiera abofeteado.«¿Mejor ojo para los colores? ¿Desde cuándo Ida necesita ayuda para elegir tinte?» —Claro,Tantle Ida —respondió Udo, pero sus ojos buscaron los míos—. Si a la abuela no le molesta. —Por supuesto que no —mentí, sonriendo con la misma sinceridad que un político en campaña—. ¡Divertíos! Ida me sonrió con esa expresión que significaba que sabía exactamente lo que estaba haciendo. —Excelente. Podemos parar en ese bar tan mono del puerto que vi ayer. Udo, seguro que las chicas de la universidad van ahí en verano. «¿Las chicas de la universidad?¿Qué demonios estaba tramando Ida?» Los vi marcharse después del almuerzo: Ida había elegido un vestido azul que realzaba sus ojos y se había recogido el pelo gris de una manera que la hacía parecer diez años más joven. Udo llevaba una camisa blanca que se pegaba a su torso de maneras que me hicieron apretar los dientes. —Regresamos para la cena —me gritó Ida desde el taxi. —Tómate tu tiempo —respondí, fingiendo que me ...