1. Cuando la gallina vieja encuentra un pollo tierno


    Fecha: 03/09/2026, Categorías: Incesto Autor: Lucas 2304, Fuente: TodoRelatos

    ... temprano, envuelta en los brazos de Udo, con su respiración acariciando mi cuello y la certeza de que había cruzado una línea de la que no había vuelta atrás.
    
    No habíamos hecho nada más que besarnos y acariciarnos sobre la ropa, pero la tensión sexual entre nosotros había alcanzado un punto crítico. Cada roce, cada mirada, cada suspiro compartido en la oscuridad de la habitación había sido una promesa de lo que estaba por venir.
    
    «Buenos días, pecadora», me dije a mí misma, tratando de mantener mi humor característico mientras desenredaba mis piernas de las suyas.
    
    Udo murmuró algo ininteligible y me atrajo más hacia él, presionando su erección matutina contra mi trasero de una manera que me hizo gemir involuntariamente.
    
    —Buenos días, preciosa —susurró contra mi oído, su voz ronca de sueño y deseo.
    
    —Udo... —comencé, pero él me interrumpió con un beso en el cuello que me electrificó.
    
    —Sé lo que vas a decir —murmuró, sus labios creando un sendero de fuego por mi piel—. Que deberíamos parar, que esto está mal, que somos familia.
    
    Sus manos se deslizaron por mi cintura, subiendo lentamente hacia mis pechos.
    
    —Pero no puedo parar de tocarte —confesó—. No puedo parar de pensaren ti, de desearte...
    
    Un golpe en la puerta nos separó bruscamente.
    
    —¡Buenos días, tortolitos! —La voz alegre de Ida atravesó la madera—. ¡La tormenta se ha cargado algo en las tubería! ¡Solo funciona el agua fría!
    
    Nos miramos con pánico. Udo saltó de la cama como si le hubieran ...
    ... dado una descarga eléctrica, y yo me incorporé tratando de recuperar la compostura.
    
    —¿Qué quieres decir con que solo funciona el agua fría? —grité de vuelta.
    
    —¡Que el calentador se ha ido de vacaciones aprovechando la tormenta! ¡Y por si fuera poco, solo sale agua de una ducha!
    
    «¿Una sola ducha?» El destino tenía un sentido del humor muy retorcido.
    
    Udo me miró con una expresión que mezclaba frustración y diversión. En realidad, la tormenta había sido más destructiva de lo que pensábamos. El viejo calentador de gas, instalado en el sótano, se había inundado y dejado de funcionar. Además, algo en las tuberías había reducido la presión del agua a un hilo que solo llegaba con fuerza suficiente a la ducha del baño principal.
    
    —Esto se pone cada vez mejor —murmuró, pasándose las manos por el pelo despeinado.
    
    Abrí la puerta para encontrar a Ida en bata, con el pelo recogido en un moño despeinado y una expresión de víctima de guerra. Efectivamente, la tormenta había afectado al sistema. El agua fría salía con un hilo miserable en la segunda planta, algo mejor en la primera, y solo con presión decente en la planta baja. Pero el calentador había dejado de funcionar completamente.
    
    —Llamaré a la empresa de fontanería —dije, recordando que era la única que seguía trabajando en agosto—. A ver si pueden enviar a alguien.
    
    Tras una breve conversación telefónica, tuve que dar la mala noticia:
    
    —Tomeu, el fontanero no puede venir hasta mañana —anuncié—. Así que tendremos ...
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