1. Pepa y yo: Descubrimientos a los 65


    Fecha: 04/09/2026, Categorías: Bisexuales Autor: Lucas 2304, Fuente: TodoRelatos

    ... mientras que ella, perdida en un mar de sensaciones, deja escapar gemidos suaves que vibran contra mi pecho. «Joder, cómo me pone escucharla gemir así», pienso, notando cómo cada pequeño sonido que emite hace que mi pulso se dispare aún más. Enrique, con esa maestría que veo que posee, continúa su exploración táctil por la espalda de mi mujer, creando un triángulo perfecto de intimidad.
    
    La electricidad que fluye entre nosotros tres es algo que jamás podría haber imaginado. Es como si hubiéramos creado nuestro propio universo sensual, donde cada caricia se multiplica y cada suspiro resuena amplificado. El contacto físico se convierte en un lenguaje propio, una comunicación silenciosa pero intensa que me vuela completamente la cabeza.
    
    Pero lo que realmente me vuela la cabeza es cuando siento la mano de Enrique en mi espalda, acariciándome con la misma delicadeza con que está acariciando a Pepa.
    
    «Esto es nuevo. Esto es muy nuevo».
    
    Su tacto es diferente al de Pepa. Más firme, más seguro, con una intención que no sé cómo interpretar pero que me enciende como un adolescente.
    
    Cuando suena mi teléfono, es como si me hubieran tirado un cubo de agua fría.
    
    Mi madre. En el hospital.
    
    Por un momento, la culpa me invade como una avalancha. Aquí estoy yo, a punto de follar con mi mujer y un hombre por primera vez en mi vida, mientras mi madre de ochenta y cinco años está en urgencias.
    
    «Karma instantáneo. Eso es lo que pasa por ver porno gay».
    
    Pero cuando ...
    ... contesto y descubro que es una falsa alarma —mi madre confundió la medicación y se asustó, pero ya está todo controlado—, siento un alivio tan grande que me da risa.
    
    —¿Todo bien? —pregunta Enrique con genuina preocupación.
    
    —Sí, falsa alarma. Mi madre está bien.
    
    —Me alegro —responde, y veo en sus ojos que lo dice en serio—. La familia es lo primero.
    
    «Este tío no solo está bueno. También es buena persona. Estoy oficialmente jodido».
    
    Cuando retomamos donde lo habíamos dejado, hay una urgencia diferente en el aire. Como si esa breve interrupción hubiera añadido combustible al fuego.
    
    Los siguientes minutos son una danza sensual de redescubrimiento. Enrique y Pepa retoman su exploración mutua, y yo... yo me quedo observando, fascinado.
    
    Pero no solo por ellos. Por primera vez en mi vida, estoy a centímetros del miembro erecto de otro hombre, y la visión me deja completamente hipnotizado. «Joder, qué perfección», pienso, admirando sin disimulo su tamaño, la forma en que la sangre bombea bajo la piel tensa, la elegancia de su curvatura. Y luego está el aroma... ese olor a sexo masculino puro, a testosterona y excitación que me llega directo a algún rincón primitivo del cerebro que no sabía que existía.
    
    Me quedo ahí, embobado como un adolescente en su primera clase de educación sexual, hasta que me doy cuenta de que tanto Enrique como Pepa me están mirando con sonrisas divertidas.
    
    —Miguel —dice mi mujer, y cuando la miro veo que sus ojos verdes brillan con esa ...
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