1. Mi Tía, Mi Estrella del Porno Personal


    Fecha: 06/09/2026, Categorías: Incesto Autor: el Bardo, Fuente: TodoRelatos

    ... más? ¿otra? ¿en serio, Martín?” se preguntó Valentina.
    
    ...y nuevamente esa imagen de él, en el baño, solo vestido con unos calzoncillos la hicieron ahogar que reprimió con sus manos. Pero ahora sentía algo ligeramente diferente, una humedad en ella, en su entrepierna, que la hizo horrorizarse.
    
    “No... no puede ser” se dijo Valentina, con sus ojos entrecerrándose y brillosos.
    
    XVIII
    
    -Subimos como a unos mil setecientos metros de altura, se veía todo el valle, pero el aire no me abandonó... aunque sentí algo de miedo... ¿se acuerda del argentino? Ese con el que competí, cuando conseguí el dinero del premio para las luces y todo eso, bueno, estábamos juntos y con Agustín -Martín resopló, sonriente.
    
    -Ah...
    
    -En bajada era un sendero muy angosto -Se subió la manga del polerón para enseñarle un corte que tenía, ya atendido por él mismo- La tierra parecía ceder cada vez que avanzaba, entonces todo se hacía más técnico.
    
    El muchacho le dio senda mascada a su hallulla con salame, para luego beber un sorbo de jugo de piña. Asintió, satisfecho, contento y emocionado por la proeza del día.
    
    -Pensamos que la lluvia arruinaría el día e incluso al argentino le costó soltarse, pero no fue tanta... no como ahora -Echó un vistazo a la ventana de la cocina, hacia el patio trasero, donde el viento se hacía cada vez más fuerte y ese solitario y frondoso árbol comenzaba a zarandearse.
    
    -Qué bueno...
    
    Valentina Arreghini movía la cuchara en el tazón con té que tenía al ...
    ... frente. No le prestaba demasiado atención a su sobrino, tampoco a la pequeña televisión que tenían en ese lugar, donde un periodista reportaba sobre una emblemática calle del gran Santiago que todos los años se inundaba con solo un poco de lluvia.
    
    -Tía... ¿está bien? -Ella pestañeó varias y resopló, dando el primer sorbo a ese tazón.
    
    -Si, bien... bien.
    
    -Apenas me ha hablado desde que llegué.
    
    -Te mandé varios mensajes y no respondiste ninguno, supuse que no quieres hablar mucho... -Lo miró, con seriedad, para luego ponerse de pie y botar el té en el lavaplatos- ...pero me equivoqué, porque no has parado de hablar desde que llegaste.
    
    -¿Segura que está bien? ¿pasó algo?
    
    Ella se quedó de espaldas a él, afirmando sus manos en la orilla del lavaplatos, mientras miraba hacia el exterior. Algo de escalofríos le produjo ese viento. Resopló y se dio media vuelta, se cruzó de brazos, sus enormes tetas se levantaron un poco y lo miró atentamente.
    
    -Vino la vecina...
    
    -¿Cuál de todas? -Debió hacer un esfuerzo titánico para no reaccionar de mala manera ante esa pregunta, que fue acompañada por un esbozo de sonrisa picaresco.
    
    -Natalia, la del número tres -Se rascó la cabeza, incomoda y sin percatarse de que el muchacho ha tragado saliva- Te andaba buscando.
    
    -¿A mí? -Debió carraspear, algo de miga de pan se le había quedado en la garganta.
    
    -No, a mi papá... ¡claro que a ti! -Se sorprendió un poco de esa respuesta, donde incluso alzó un poco la voz.
    
    -¿Qué ...
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