1. El círculo. Cap.35. Todo lo que viene después


    Fecha: 16/09/2026, Categorías: Infidelidad Autor: Ixchel Diaz M, Fuente: TodoRelatos

    ... Otro. Como si la historia se le montara encima.
    
    Sacó del bolsillo interior de su gabardina una pequeña fotografía, gastada en las orillas. La observó sin moverse.
    
    Era una foto en blanco y negro. Su padre, en la escuela donde era maestro. Sonriendo apenas. Detrás, una bandera mal doblada.
    
    Damián la dejó sobre su muslo. La sostuvo con una mano. Con la otra, sacó una vela corta y un encendedor viejo. Encendió la llama. No para iluminarse, sino como gesto. Como contraseña hacia algo que no se nombra.
    
    Cerró los ojos. Sus labios se movieron apenas. No rezaba. No pedía. Solo murmuró:
    
    —Ya casi.
    
    Se inclinó hacia el brazo derecho de la silla. Palpó el borde. Luego otro. Finalmente empujó con dos dedos una loseta falsa del costado. Se oyó un clic leve. Se abrió un compartimento escondido.
    
    Dentro había dos objetos.
    
    Un cuchillo. Y una máscara.
    
    El cuchillo era de plata ennegrecida. Curvo. Delicado. Con un grabado antiguo en el mango: una serpiente que se muerde la cola.
    
    La máscara era de madera y tela. Una mezcla de símbolo prehispánico y teatral. Tenía una sonrisa torcida y cuencas vacías por ojos. No era de Lorenzo. Era más antigua. Más brutal. Había sido parte de los rituales primigenios, cuando el Círculo ni siquiera se llamaba así.
    
    Damián los observó un instante. No con temor. Con respeto. Luego los metió en una bolsa negra, de lona gruesa, sin logos. Se levantó. Miró una última vez la silla. La vela. La fotografía.
    
    Y mientras caminaba hacia la ...
    ... salida, el eco de sus pasos ya no sonaba igual. Ahora sonaba a algo más. Como si el recinto aprobara.
    
    El Círculo, pensó, nunca fue una estructura. Fue una idea. Y las ideas no mueren. Cambian de rostro. Ahora sería suya. Ya no habría danzas ni juramentos ni cuerpos semidesnudos fingiendo poder.
    
    Ahora sería más silenciosa. Más invisible. Más letal.
    
    Cuando cerró la puerta detrás de sí, no volvió a mirar atrás. Porque el nuevo ritual ya no necesitaba testigos.
    
    Solo víctimas.
    
    __
    
    El amanecer se filtraba suavemente por las persianas del departamento de Abril. La luz, tenue pero persistente, acariciaba las paredes blancas y las líneas sencillas de la decoración. Era un espacio minimalista, sin ostentaciones, pero lleno de presencia. Los muebles, aunque caros, no gritaban su precio. Todo estaba cuidadosamente elegido, con una precisión que hablaba de buen gusto, de una mente ordenada, práctica. Las superficies limpias, las líneas rectas, el orden.
    
    Abril estaba en su escritorio, rodeada de papeles, encuestas, gráficos. En sus manos, un bolígrafo negro se movía con calma, trazando líneas y círculos en los informes. Frente a ella, un pizarrón grande ocupaba toda una pared. Sobre él, las fichas de un tablero invisible, cada una representando una jugada, un paso, un enemigo o un aliado. Todo encajaba, todo estaba en su lugar, pero algo en su mirada delataba que no todo era tan claro como parecía.
    
    Sus dedos tocaron un pedazo de papel, arrugado, marcado con tinta roja. ...