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El círculo. Cap.35. Todo lo que viene después
Fecha: 16/09/2026, Categorías: Infidelidad Autor: Ixchel Diaz M, Fuente: TodoRelatos
... Damián. Las encuestas mostraban una subida inesperada en su favor. Había algo en él que no se podía prever. Algo en su mirada oscura que arrastraba a la gente. No era solo el poder, no era solo su ambición. Había algo más. Algo visceral que no podía calcularse con números. Pero Abril sabía, en el fondo, queDamián no va a esperar. Va por la Ciudad. Se le atragantó un nudo en la garganta. Movió las fichas de su tablero. Las piezas caían en su mente, pero no de la forma que quería. Había algo que no podía controlar. Algo que ella no había anticipado. La puerta se abrió sin ruido, como siempre. La asesora entró, con pasos ligeros, pero la mirada fija en los papeles que Abril tenía sobre la mesa. Alzó la cabeza, observando su entorno, pero lo único que le importaba era lo que estaba sucediendo en esa sala. —Damián no va a esperar —dijo la asesora con una calma calculada, como si ya conociera la respuesta. Abril no respondió de inmediato. Sus ojos verdes, más profundos de lo normal, seguían fijos en una foto en su escritorio. La foto estaba medio oculta bajo los papeles, como si Abril no quisiera verla, pero no podía dejar de mirarla. Damián, con una sonrisa torcida, su brazo alrededor de Ximena, ambos en Grecia. Era una foto de aquellas vacaciones después de la elección de Puebla, en las cuales vivió y soñó con una familia al lado de Damián. Ahora, todo estaba roto. Damián estaba con Ximena, pero no de la forma que ella había soñado. Y ella… ella seguía atrapada ...
... entre las piezas del poder. La asesora esperó la respuesta, pero Abril no se movió. Se pasó una mano por el cabello, casi sin pensarlo, y un leve gesto de incomodidad cruzó por su rostro, como si quisiera apartar algo de su mente. Algo que había estado rondando en su estómago, una nausea seca, desde la mañana. Un malestar que no podía deshacerse. —Me hizo daño algo que comí anoche —dijo con una sonrisa forzada, apretando un poco los labios, como si la mentira la consolara por un momento. La asesora no dijo nada, pero su mirada pasó de las encuestas a la senadora, captando la ligera palidez que había aparecido en sus mejillas. Sin embargo, lo disimuló, sin mencionar nada. Estaba acostumbrada a que Abril ocultara más de lo que mostraba. Abril respiró profundo, guardó la foto y se enderezó. La luz del amanecer ya entraba completamente por la ventana. Se veía el movimiento de la ciudad, el murmullo lejano de las calles, el despertar de un día más lleno de promesas rotas. —Lo voy a cuidar... —dijo, casi en un susurro, como si hablar en voz baja le diera más control sobre lo que sentía—. Aunque no me lo perdone. La asesora asintió, pero sabía que lo que Abril decía no era solo sobre Damián. No era solo por él. Era por lo que representaban juntos. La imagen de poder, la imagen de una dupla que, aunque rota y deshecha, seguía siendo peligrosa. Abril se levantó de la silla, mirando la mesa llena de papeles. Sus dedos recorrían los bordes de la madera como si pudieran ...