1. El círculo. Cap.35. Todo lo que viene después


    Fecha: 16/09/2026, Categorías: Infidelidad Autor: Ixchel Diaz M, Fuente: TodoRelatos

    ... murmuró, casi con fastidio:
    
    —Se acabó esa mierda de estar casi encuerada frente a todos.
    
    Helena levantó la mirada. Sus ojos tenían ese tono azul que a veces parecía gris. Una sonrisa leve, irónica, apareció en sus labios.
    
    —Así son los símbolos.
    
    —Ya no.
    
    —¿Y quién decide eso?
    
    Damián la miró como si la respuesta fuera obvia.
    
    —Yo. Y tú. Nadie más.
    
    —¿Y qué va a pasar con el Círculo?
    
    Él se incorporó un poco, sin empujarla, solo para verla mejor. Su expresión cambió, más seria, más clara.
    
    —Se acabó el Círculo. Al menos como lo conocías.
    
    Helena parpadeó, pero no discutió. Él la abrazó por la cintura, pegándola más a su cuerpo. Sintió sus senos latir contra él, tibios, palpitantes.
    
    —A partir de hoy —dijo—, la única persona que va a verte en pelotas… soy yo.
    
    Helena bajó la mirada. No se sonrojaba fácilmente. Pero esta vez sí. Fue leve, apenas una sombra rosa que le cruzó las mejillas. Se sintió reconocida. Celada. Deseada de una forma nueva, no pública, no simbólica, sinoprivada. Íntima.
    
    Nunca lo había sentido. Y le gustó. Le encantó. Se sintió una mujer diferente.
    
    —Yo soy del Círculo —musitó, como si se defendiera de algo.
    
    Damián negó con la cabeza.
    
    —Quiero que seas mi mujer.
    
    —¿Tu mujer?
    
    —Mi mujer de verdad.
    
    Ella entrecerró los ojos.
    
    —No entiendo.
    
    —Quiero que seas mía —dijo él—. Toda. Que vivas conmigo. Que duermas conmigo. Que tengamos una familia. Que nadie te toque. Nadie te mire así. Que nadie te use como ...
    ... bandera.
    
    —¿Y tú?
    
    Damián la miró, sin parpadear.
    
    —Yo ya soy tuyo. Y lo sabes Helena. Pero quiero que te cases conmigo.
    
    Helena tragó saliva. El corazón le golpeó el pecho con fuerza. El embarazo. Los símbolos. El círculo. El sexo. El país. Todo se diluyó un segundo. Solo quedó él, su voz, esa promesa absurda, sucia, total.
    
    No respondió. Solo lo besó.
    
    Lo besó con furia, con amor, con hambre. Volvió a subirse sobre él, con los pechos vibrando entre caricias nuevas. Y empezaron otra vez.
    
    Esta vez más lento. Esta vez más hondo. Esta vez como si supieran que esa cama ya no era una estación más en el tablero, sino el centro de un nuevo mapa. Su mapa. Y que lo que viniera después —el poder, los enemigos, el país mismo— tendría que esperar.
    
    Porque esa noche, por primera vez,Helena ya no era del Círculo.Era de él. Solo de él.
    
    __
    
    Isabella metió la llave en la cerradura con movimientos lentos, cuidadosos, como si quisiera no ser oída, como si aún llevara en el cuerpo la vergüenza dulce del placer. Era lunes, casi las once de la noche. Afuera, la colonia estaba silenciosa, con los faroles filtrando luz amarilla sobre los charcos viejos de la última lluvia. Entró y cerró la puerta con suavidad. El cabello aún le goteaba un poco desde la nuca, le caía suelto, sin secar del todo; olía a jabón neutro y a Darío. A su piel. A su esperma.
    
    No había tenido tiempo de bañarse bien. Habían salido apurados del hotelito cerca del aeropuerto, ese de camas anchas y espejos en el ...
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