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El señor Ernesto
Fecha: 23/09/2026, Categorías: Gays Autor: ISIDRO, Fuente: TodoRelatos
... tocando todo mi cuerpo y en un momento dado dado, me hizo una señal para que levantara los brazos hacia arriba, obedecí y me quito la camiseta casi de un tirón. Balanceando la cabeza de un lado a otro comenzó a comerme los pezones alternativamente mientras me sobeteaba el culo de manera frenética arrimándome más y más contra él y me murmuraba al oído: —Ummm, como me gustas, Isidro, como me pones. Sabía que un día serias mío. Yo me sentía como una especie de objeto en sus manos, sintiendo una mezcla de placer y excitación a partes iguales, acompañados de un calor como nunca había sentido en mi cuerpo y mis gemidos pronto comenzaron a aflorar desde el interior de mi garganta —Mmmmmm, ahhh, ohhhh… —¿Te gusta? ¿Quieres que siga? ¿Verdad putita? “¿Putita? ¿Me había llamado putita? Fui a objetar algo, pero en verdad me sentía como una puta en sus manos” —Siiii señor Ernesto, siga…, ohhhhh, ummmm. Me dio la vuelta, me apoyo contra la pared y me bajo el pantalón de igual manera que hiciera antes con la camiseta, quedando mi culo completamente expuesto a su vista. —Que culito más rico tienes —me susurro al oído—. Blanquito y suave como el de una nena, tal y como siempre lo había imaginado. Me separo las piernas con mucha suavidad, como a cámara lenta y casi de inmediato note como la entrada de mi ano era violentado por uno de sus dedos, probablemente el índice. Lo hizo muy despacio y paraba a intervalos cuando yo gemía y daba muestras de sentir dolor. ...
... Finalmente, el dedo entro entero e inicio un mete y saca que me inundo de placer, mientras con la otra mano me sobaba el pecho izquierdo. —Ummm, ohhhh —volví a gemir, sintiéndome como una perra en celo. —Hoy no te voy a follar, zorrita —me dijo muy excitado—. Hoy solo voy a abrirte un poco ese culito que a partir de hoy va a ser exclusivamente para mí. Y reanudo el mete y saca de su dedo en el interior de mi culo, mientras yo con la mano derecha me pajilleaba hasta que ya no puede aguantar mas y estalle en un orgasmo brutal como pocas veces había experimentado en mi vida. —Mmmmmm…, nnnngghh….mmmmm… —Eso es mi nena, córrete, córrete de gusto… Termine mi órgano sudando entre jadeos y el señor Ernesto me dio la vuelta, viéndome en mi completa desnudez. Se desabrocho el pantalón, se quito el calzoncillo y me quede alucinado por lo ampuloso de su pene. Mediaría no menos de 21 cm y era muy grueso y venoso. Comprendí de inmediato que ahora me tocaba a mi darle placer, por lo que me puse en cuclillas y después de un ligero titubeo, le agarré la polla con la mano derecha y me la introduje en la boca. El señor Ernesto no tardo no más de tres minutos en correrse a pesar de que la mamada que le hice fue muy torpe, propia de alguien que jamás había pensado en hacer nada semejante a otro hombre. El chorro de semen que soltó se me antojo descomunal e incluso algunas gotas saltaron en mi cara. Cuando todo acabo, nos quedamos un rato en silencio mientras ambos nos ...