1. El señor Ernesto


    Fecha: 23/09/2026, Categorías: Gays Autor: ISIDRO, Fuente: TodoRelatos

    ... vestíamos.
    
    Fuimos alternativamente al baño a lavarnos, primero el y luego yo, de tal forma que cuando termine de lavarme, el señor Ernesto me estaba esperando en el comedor.
    
    Recuerdo que lo primero que hizo fue agarrarme las manos y mirándome fijamente a los ojos me pregunto si me había sentido incomodo en algún momento cuando me llamo putita, zorrita o palabras por el estilo. Le respondí que no, que no había sentido ofendido porque entendía que me lo había dicho producto de la excitación del momento.
    
    A continuación, me confeso una cosa que me dejo perplejo. Me dijo que desde el primer momento en el que me vio en la farmacia, vio algo femenino en mi que hizo que yo le gustase desde el primer momento, porque desde muy joven se había sentido atraído por el tipo de hombres rotativamente afeminados y tenía como una especie de radar para detectarlos.
    
    Por curiosidad le pregunte que fue y no supo concretarme. Me refirió que mi manera de andar, mi forma amanerada, la esbeltez de mi cuerpo…Realmente no lo sabía con certeza.
    
    Estuvo conmigo una hora más y mientras hablábamos me iba acariciando esporádicamente y me pregunto si formalmente podríamos ser algo más que amigos, en el rol hombre-mujer que habíamos adoptado en nuestra anterior sesión de sexo. Le dije que si sin dudarlo un segundo porque lo había ...
    ... disfrutado mucho.
    
    Finalmente nos despedimos en la puerta y antes de marcharse, después de achucharnos mutuamente, me dijo que le hacia falta un cocinero porque con las idas y venidas casi diarias de Madrid a Toledo no tenia tiempo de ocuparse de esos menesteres debidamente y así podría vivir con él en su misma casa.
    
    Le respondí que a priori si y finalmente se marchó, dejándome con la misma sensación de vacío de unas horas antes, cuando lo vi aparecer en la puerta.
    
    Dos horas más tarde, recién duchado y aun en una especie de trance por lo que había vivido recientemente, me metí en la cama. Y fue allí, desnudo y acurrucado, cuando sentí por primera vez que en cierta forma pertenecía ya al señor Ernesto.
    
    Y entonces me acorde.
    
    Me levante de la cama, me encamine al comedor y en una silla situada al fondo estaba la caja con su regalol. Con mucho cuidado quite el lazo amarillo, a continuación, el papel de color purpura, abrí la tapa y lo que había dentro de la caja me dejo anonadado.
    
    Era un conjunto top de tirantes rosa con un short negro de mujer.
    
    Y junto a él había una nota que decía:
    
    “Para ti, mi nena, para nuestro próximo encuentro. Besos,”
    
    —Vaya —me dije a mi mismo. Vaya.
    
    Continuara.
    
    P.D.Si to deseas, puedes escribirme a mi correo sellosventa@yahoo.es y decirme que te ha parecido el relato. 
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