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Hospital comarcal (8)
Fecha: 25/09/2026, Categorías: Hetero Autor: Ricardo Lomas, Fuente: TodoRelatos
... oscuros, pestañas larguísimas, labios perfilados. Llevaba una blusa blanca semiabierta por el escote y unos pantalones de talle alto que le sentaban de escándalo. —Ay, gracias —respondió con una sonrisa, alargando la mano para coger la horquilla. —No hay de qué. —Hice una pausa, como si dudara un poco, aunque tengo el discurso ya en la lengua—. ¿Puedo preguntaros vuestros nombres? Mi amiga me ha dejado tirado —dije señalando hacia Virginia, que ya está charlando con el mazado, copa en mano, inclinada peligrosamente hacia él. Las cuatro se miraron entre ellas. Una de esas miradas cómplices, veloces, que solo entienden las chicas. Risas contenidas. Algo se activaba. —Yo soy Andrea —respondió la de la horquilla, dándome dos besos con confianza. Tenía algo elegante en la forma de moverse, como si hubiera hecho esto muchas veces. —Sara —dijo la segunda, una morena de labios gruesos, camiseta de red por encima de un top negro y una energía algo más eléctrica. Me dio dos besos, rápido, sin perder de vista el cotilleo. —María —dijo la tercera, más callada, pelo recogido en una trenza y pendientes de aro. Sus besos eran más tímidos, pero su mirada no. Y entonces, ella. —Lucía —dijo al final, como si no hiciera falta más presentación. Me dio dos besos también, lentos, marcados, con una media sonrisa que parece haber practicado frente al espejo. El top claro le realza el pecho sin que parezca que lo esté buscando. —Julio —respondí, sonriente, con el vaso en ...
... la mano—. Encantado. Nos quedamos allí un rato, charlando. Nada forzado. Hablabamos de tonterías: lo caras que están las copas, lo mal que sonaba la música para lo buena que era la playlist del DJ en Instagram, los planes de verano. Andrea llevaba la voz cantante, Sara metía chistes todo el rato, María escuchaba desde una esquina del grupo, más reservada. Pero Lucía... Lucía me observaba. Participaba, sí, lanza algún comentario, alguna risa breve. Pero sobre todo me miraba. Como si estuviera haciéndome un test desde la distancia. No me esquivaba, no sonreía por cortesía. Me lanzaba esas miradas que no duran más de dos segundos, pero te dejan pensando durante diez. Medida. Cálida. Un poco peligrosa. Yo bebí despacio, con una sonrisa de fondo. Intentando mantener la atención repartida, pero ya no me escondía. Lucía sabía que había venido por ella. Y lo más interesante es que no parecía molestarle. —¿Y qué hacéis por aquí? —pregunté despreocupado, con ese tono de quien pregunta por preguntar, aunque ya había notado que no eran del sur. El acento cantaba. Norteñas, probablemente Asturias o Cantabria. —Pues acabamos de terminar la carrera, a falta del dichoso TFG —respondió Andrea, con esa energía de quien está celebrando algo importante—. Así que hemos decidido hacernos una escapadita y celebrarlo juntas. —¡Planazo! —respondí, con una sonrisa sincera—. ¿Y qué habéis estudiado? —Administración y Empresas —respondieron las cuatro casi a la vez, en una coreografía ...