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La Bestia del Monte Nevado
Fecha: 03/10/2026, Categorías: Fantasías Eróticas Autor: Birkin1990, Fuente: TodoRelatos
... historias en una lengua que nadie en el pueblo entendería. Su piel, marcada por cicatrices rituales y el sol de la montaña, tenía un tono más oscuro, como curtida por algo más que el clima. Su ropa, un traje de piel de cabra cosido con hilo tradicional, crujía con cada paso. Su olor, a hierbas amargas y tierra profunda, hacía que los perros aullaran y se escondieran. La gente huyó. Algunos cruzaron la calle. Otros murmuraron "demonio" o "el loco de la montaña". Un niño se atrevió a acercarse, pero su madre lo jaló hacia atrás con un grito ahogado. Su antiguo jefe, el dueño de la taberna donde alguna vez trabajó, lo recibió temblando. El hombre había envejecido, pero sus ojos aún reconocieron a Kaju. —¿Eres… tú?— susurró, como si esperara que se desvaneciera. Kaju no sonrió.. —Sí— dijo, su voz más grave de lo que recordaba. Sacó un fardo de cartas atadas con una cuerda de pelo de alpaca. Las había escrito en los inviernos largos, cuando Hahu dormitaba y él recordaba viejas costumbres. —Para mi familia. Diles que estoy vivo.— El jefe tomó las cartas con manos temblorosas. —¿Y… qué les digo de…?— No terminó la pregunta. Sus ojos bajaron a los labios azules de Kaju, a las garras que colgaban de su cinturón. —Diles que encontré lo que buscaba.— Antes de irse, Kaju se detuvo en la plaza del pueblo. Una vez, había sido su lugar favorito. Ahora, le parecía pequeño. Triste. Una mujer lo reconoció—una antigua amiga, —¿Kaju?— Su voz era un hilo. Él la miró. ...
... No dijo nada. Ella retrocedió, llevándose las manos a la boca. No había nada más que hablar. Giró sobre sus talones y comenzó a caminar de regreso a las montañas. Hahu lo esperaba en el límite del bosque, su silueta enorme recortada contra los pinos. —¿Terminaste?— preguntó, su voz un rumor de trueno lejano. Kaju asintió. Ella lo olió, como si buscara rastros del pueblo en su piel. Luego, satisfecha, le pasó una garra por el pelo—un gesto que ya no lastimaba, solo afirmaba. —Bien. Ahora… a casa.— Y juntos, los dos que ya no eran humanos ni bestias, desaparecieron entre los árboles. Epilogo: Kaju ya no recordaba su antigua vida. La montaña lo había reescrito. Cada mañana, despertaba con el aliento cálido de Hahu en su nuca, su cuerpo enorme y peludo enredado alrededor del suyo como una serpiente protectora. Aprendió a moverse con ella, a entender sus gruñidos, a leer el lenguaje de sus ojos negros. Cultivaba la tierra con manos que ya no temblaban, sembrando papas y quinua en el huerto que Hahu había tallado entre las rocas. Ordeñaba las cabras con paciencia, bebiendo directamente del chorro espumoso antes de llevarle el balde a Hahu, quien lamía el líquido de sus dedos con lengua áspera. Tallaba ídolos de hueso y madera, copiando los símbolos que ella le enseñó—figuras de bestias antiguas, dioses sin nombre, historias que solo los dos entenderían. Ninguna noche era igual. A veces, Hahu lo tomaba contra las pieles con urgencia, marcándolo con dientes y ...