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La Bestia del Monte Nevado
Fecha: 03/10/2026, Categorías: Fantasías Eróticas Autor: Birkin1990, Fuente: TodoRelatos
... saber. … Cuando llegó el frío, la cueva se convirtió en un vientre de piedra y pelaje. Los animales dormían apilados en un rincón, el huerto estaba enterrado bajo nieve, y Hahu pasaba horas tallando huesos nuevos junto al fuego. Kaju, ahora más fuerte, aprendió a tejer lana de oveja en gruesas mantas. —Bien— aprobó Hahu una noche, envolviéndose en una de sus creaciones. Era el mayor elogio que había recibido en su vida. … La guarida olía a humo de leña. La luz del atardecer se filtraba entre las grietas de la cueva, pintando a Hahu de tonos dorados y sombras púrpuras. Esta vez, no había prisa. No había fiebre, ni tormenta, ni desesperación. Solo tiempo. Hahu arrancó una de las flores azules que crecían en los rincones húmedos de la cueva. Las mismas que brillaban como sus labios. Con movimientos deliberados, se la llevó a la boca y la masticó lentamente, sus ojos negros fijos en los de Kaju. El néctar dulce y terroso se mezcló con su saliva antes de inclinarse y pasar la pulpa machacada a su boca. Kaju no dudó. Tragó, sintiendo el sabor dulzón que dejaba un rastro picante en su garganta. Era como beber de ella misma. Luego, él hizo lo mismo: arrancó otra flor, la masticó y se la devolvió en un beso húmedo y lento. Hahu gruñó, aprobando. Kaju se dejó caer entre sus muslos, hundiendo el rostro en el vello oscuro que rodeaba su sexo mientras, arriba, los labios de ella se cerraban alrededor del miembro de él. Un 69 bestial, desigual y ...
... perfecto. Hahu exploró con sus garras: Su espalda, marcando surcos rojos que no sangraban pero ardían. Sus nalgas, apretando con fuerza para acercarlo más a su boca. Su entrepierna, donde sus labios encontraron su erección y la rodearon con una presión que hacía difícil concentrarse en chupar. Kaju aprendió: A lamer despacio, siguiendo los pliegues morados que ya conocía. A usar los dientes justo como a ella le gustaba—un pequeño mordisco en el muslo interno que la hizo arquearse. A tragar su sabor sin vacilar, ahogando un gemido cuando las garras de Hahu le apretaron las nalgas con fuerza bruta. No había prisa. No había un final apresurado. Solo: El chasquido húmedo de lenguas sobre piel. Los gruñidos de Hahu cuando Kaju encontraba un ritmo que la hacía retorcerse. El olor a flores azules y sexo, mezclándose en el aire quieto de la cueva. Hahu fue la primera en correrse. Un temblor bestial que sacudió sus muslos y ahogó a Kaju en su humedad. Pero no lo dejó ir. Lo mantuvo allí, obligándolo a seguir lamiendo hasta que ella decidió liberarlo. Cuando por fin lo soltó, Kaju jadeó, su boca brillante, su cuerpo tenso por la necesidad. Hahu lo miró desde arriba, sus ojos negros brillando con algo que no era solo lujuria. —Ahora tú— ordenó. Y lo volteó, montándolo con una lentitud agonizante, hasta que el mundo se redujo a su calor, su peso y el movimiento de sus caderas, que lo llevaron al borde una y otra vez, sin dejarlo caer… hasta que ella quiso. Esta vez, no hubo sueño ...