1. LNE (13). El bosque prohibido


    Fecha: 18/10/2026, Categorías: Grandes Series, Autor: Schizoid, Fuente: TodoRelatos

    ... aceite caliente.
    
    —¿Sabes? —dijo él, con una mezcla de humor negro y tristeza—. Esto parece el final de una serie que nadie sabe cómo cerrar. Pero que todos temen seguir grabando.
    
    —Quizá haya que cancelarla antes de arruinar del todo a los personajes —susurró ella, limpiándose una lágrima invisible—. No vine a hacer de extra. Quiero papel principal. Aunque me cueste. Aunque duela.
    
    Él asintió. Roto, pero lúcido.
    
    —Quizá tengas razón.
    
    —No, no la tengo —respondió ella, rozando sus labios con una mezcla de ternura y desafío.
    
    Y se quedaron así, con la certeza amarga de que hay puertas que solo se cierran con portazo.
    
    ***
    
    Era uno de esos domingos de cielo limpio, con nubes tan blancas que parecían anuncios de detergente. El parque estaba lleno de niños corriendo como si hubieran desayunado cafeína y padres con mirada ausente y galletas rotas en los bolsillos.
    
    Raquel estaba en su banco habitual. No daba sombra, pero sí perspectiva.
    
    César llegó con Sergio. El niño corrió al columpio como si lo hubieran lanzado con catapulta. Ya entendía que cuando los adultos se sentaban sin mirarlo, venía “charla”. Y fingía no escuchar mientras absorbía todo.
    
    —Sin rodeos —dijo Raquel, sacando un paquete de chicles—. El último que me diste era de menta suave y trauma compartido.
    
    César sonrió. Sabía que venía el monólogo. Que dolería. Pero que sería brillante.
    
    Raquel lo miró como si lo hubiera escrito ella.
    
    —Me gustas, César. Bastante. Lo bastante como para ...
    ... quedarme después del postre. Como para aprender cómo reaccionas cuando te duele la cabeza. Me gustas con tus gadgets tristes y tu corazón parcheado. Pero…
    
    Miró a Sergio, que giraba como un satélite desbocado.
    
    —Pero no quiero ser la adulta extra en vuestra guerra fría. No vine al planeta emocional para ser comadrona de nadie.
    
    —Esther no es… —empezó César.
    
    —Lo sé. “No es nada”. Pero está en todo. En tu hijo, en tus horarios, en tus silencios. En tus cautelas. Está bien. Es parte de ti. Pero yo no soy terapeuta emocional. No soy tu medicina, César.
    
    César bajó la mirada.
    
    —Lo he intentado, Raquel.
    
    —Claro que sí. Pero intentarlo no basta si sigues mirando por el retrovisor cada diez pasos.
    
    Ella sonrió. Esa sonrisa suya, entre ironía y ternura, como si se despidiera sin hacerlo.
    
    —Mírame. No me voy por despecho. Ni por falta de amor. Me voy porque no me quiero quedar a medias. No soy una demo gratuita. Soy versión completa, con actualizaciones regulares.
    
    Ambos rieron. Torpe, pero hermoso.
    
    ***
    
    Sergio se acercó.
    
    —¿Nos vamos?
    
    —Nos vamos, campeón —dijo César.
    
    Raquel se agachó y le acarició la cabeza.
    
    —Cuida de tu papá, ¿vale?
    
    —¿Ya no vas a venir a jugar al parque?
    
    —No. Pero fue bonito mientras duró, ¿no?
    
    Sergio asintió. Se abrazaron, en silencio. Él volvió a correr hacia los columpios para que le viesen llorar.
    
    César y Raquel se abrazaron. De esos abrazos largos que no buscan explicaciones. Solo cerrar bien una puerta antes de ...