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Mis odiosas madrastras (8)
Fecha: 23/10/2026, Categorías: Incesto Autor: Gabriel B, Fuente: TodoRelatos
... como mi mamá, y yo le debo lealtad. —¿Cómo tu mamá? Claro. Un hijo bastante degenerado resultaste ser, para querer cogerte a tu mamá. —La cuestión es que todavía lo puedo hacer. —¿Qué querés hacer? —dijo. —Algo que no es cogerte, ni besarte. Nada de cosas de novios. Esto no es una cita romántica. —Entonces, qué —insistió ella. —Parate —le dije. Ella me miró, dubitativa. Luego se paró. Yo me puse detrás de ella. Arrimé mi rostro a su cuello, y la olí. —No sabés cómo me calienta tu olor a transpiración mezclado con tu perfume. Llevé las manos a su cintura, y empecé a bajar la calza. —¿Qué hacés? Puede vernos alguien. —No hay nadie, y solo es un minuto —le dije. —¿Qué querés hacer? Entonces le bajé la calza y la bombacha al mismo tiempo. Pensé que se iba a quejar, pero se quedó ahí, quietita. Debía estar sintiendo el vientito fresco en su culo transpirado. Entonces me incliné y lo olí. Mi nariz se puso justo donde estaba la raya del orto, y aspiré profundamente. Sentí su olor prohibido. Sudor, piel, perfume, y un apenas perceptible rastro de caca, que venía de muy adentro. Era una mezcla que hizo que la pija se moviera dentro del pantalón. Luego le mordí una nalga. Ella se quejó, pero no me ...
... dijo que me detuviera. Luego me puse de pie, le subí la bombacha y la calza, y le di una nalgada. —Así que te gusta llevar a los machistas al borde de la locura para humillarlos, ¿no? —le dije. Ella no respondió, y no hacía falta que lo hiciera, porque ambos sabíamos que era así—. A mí me gusta dominar a las putitas feministas, hasta cogérmelas por todas partes. Pero no te preocupes., nunca me voy a aprovechar de vos. Voy a esperar a que me pidas por favor que te coja. —Muy bien —dijo ella, para mi sorpresa—. Vamos a ver quién gana. Si vos terminás desesperado, dándote cuenta que nunca me vas a tener, o yo voy a pedirte que me metas esa pija por todos lados. Me quedé un rato boquiabierto, hasta que solté una carcajada. Era un desafío, y yo lo aceptaba, obvio. Volvimos al edificio. El viaje fue mucho más relajado de lo que había imaginado, como si no acabásemos de tener esa conversación. Pero ambos sabíamos que las cartas ya estaban en la mesa. Solo había que esperar a ver quién ganaba la partida. Continuará Los capítulos nueve y diez de esta serie ya están disponibles en Patreon, para quienes quieran apoyarme con una suscripción. Acá voy a subir un capítulos cada dos semanas. Para visitar miPatreon, clic acá.