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Enfadado con mi madre, hicimos las paces follando
Fecha: 08/11/2026, Categorías: Incesto Autor: Juan, Fuente: TodoRelatos
... bestia hasta oírla gritar e irme detrás de ella regalándole el primero de los muchos polvos que quería echarle a partir de entonces —Uff. Ha sido increíble —dijo abrazándose a mí. Comenzamos una conversación divertida, con un lenguaje que nunca le había oído, travieso, atrevido. —Joder cariño que bueno eres follando. Me encanta como me has dominado. —Me sentía obligado, no quería que echaras de menos a ningún amante —nos reímos los dos. —¿Pero te has creído que soy una matahari? Después de tu padre, solo he estado con Lucas. Y te aseguro que eres tan cariñoso como tu padre pero mucho mejor amante que él, incluso que Lucas. Mientras reíamos, inevitablemente, mi «amiguita» volvió a despertar. —Qué bonita es la juventud —exclamó al ver la erección. —Me he despejado, déjame ahora a mí. Se alzó de su posición y se puso delante de mí. La cogió con sus manos y comenzó a chuparla como si tuviese un helado en su boca, fue poco a poco metiéndosela más adentro mientras con sus manos acariciaba mis genitales de vez en cuando paraba, sabía que a ese ritmo no le podría aguantar demasiado. Estuvo un tiempo jugando conmigo dejándome reposar y activándome de nuevo. Cuando le pareció bien se subió sobre mí. Se enredó el pelo con las dos manos, cambiando ese peinado lacio por uno más asalvajado, cogió mi polla con sus manos y se la volvió a meter dentro. Estaba liberada, ya habíamos dejado atrás todos los prejuicios. Empezó a cabalgarme despacio, a cámara lenta, ...
... moviendo su pelvis hacia adelante y hacia atrás, comprimiendo mi polla en su dilatada vagina, tratando de alargar el momento mientras fuéramos capaces. —Me encanta el sexo. Quiero disfrutar mucho contigo. —Eres muy buena follando. Mi confesión le dio alas y comenzó una galopada salvaje, desmelenada. —Te gusta follarme ¿verdad? —repitió—. Voy a enseñarte sexo del bueno... —me anticipó. Mi arma seguía bien cargada porque cuando dispara la primera vez, tarda en disparar la segunda aunque esté armada. Por eso pude resistir sus embestidas hasta que la vi tensarse al llegarle su orgasmo. Entonces descargué al grito de ella de, «me corro». Se quedó echada sobre mí un tiempo hasta que se hizo a un lado. —Como me haces disfrutar —añadió besándome por todo mi cuerpo, con su pelo cayendo por su cara—. Ahora descansa, podemos continuar al despertar. Amaneció radiante. El tipo de cielo limpio que solo ocurre tras una noche de tormenta emocional. Me desperté el primero, le preparé el desayuno y se lo llevé a la cama. Al encontrarla dormida, semidesnuda, majestuosa recordé como si la reviviera, la noche pasada. Había sido mágica, increíble, un torbellino de emociones, deseos reprimidos y sexo brutal al que finalmente nos habíamos atrevido. Pero ahora, por la mañana, a la luz del día, no podía evitar preguntarme si era real, que pensaría ella, si no nos habríamos dejado llevar por un calentón excitante. —Buenos días cariño —exclamó sonriente, extendiéndome los brazos—. ...