1. Enfadado con mi madre, hicimos las paces follando


    Fecha: 08/11/2026, Categorías: Incesto Autor: Juan, Fuente: TodoRelatos

    ... Me dejaste nueva.
    
    —Fue maravilloso —remarqué, relajado de que no se sintiera mal por lo ocurrido.
    
    —Aunque reconozco que te provoqué y me gustó el juego, no imaginé que llegaría a suceder...y me alegro de que así fuera.
    
    —¿Sabes? —dije, finalmente—. Desde nuestra conversación en el barco, sentí que mi cariño como hijo estaba entremezclándose por mis sentimientos de hombre. Anoche, mientras bailábamos me sentí muy excitado sexualmente.
    
    Ella me miró, sin dar señales de sorpresa ni de sentirse incómoda. Al contrario, parecía interesada en seguir la conversación. Asintió con la cabeza.
    
    —Lo percibía y me gustaba. Aunque estaba bebida, recuerdo el roce de tu piel —respondió, acercándose ligeramente hacia mí—. Y recuerdo tu preocupación al traerme a casa, y lo cariñoso que fuiste al desvestirme y meterme en la cama.
    
    Había algo profundamente honesto en sus palabras y no escondía una vulnerabilidad que no esperas en alguien como ella. Nos dimos un abrazo tan fuerte que la débil tela de mi boxer no fue capaz de contener la furia que el roce de su piel desató en mi entrepierna.
    
    —¿Podemos continuar lo que hablábamos anoche? Íbamos por el dos. Camino del tres.
    
    —Déjame darme una ducha primero. Quiero sentirme limpia por si te apetece bucear.....
    
    Salió del baño hecha una reina, con su pelo lacio cayéndole por la espalda y su coñito húmedo bajo el albornoz, con el moreno de sus piernas que contrastaba con el blanco de sus labios vaginales. Mi mente tardó muy poco en ...
    ... imaginar lo que podía hacer con su coñito recién lavado y sediento.
    
    La recibí tumbado desnudo sobre la cama. Se subió sobre mí, de rodillas, sin dejar de besarme, le caía el pelo por su cara, estaba totalmente liberada de sus dudas. Subí mis manos para llegar a sus pechos, gemía de placer al acariciárselos. Me miró con una sensualidad renacida. Abrió sus piernas, de rodillas en la cama, me acercó su copa para que bebiera.
    
    —Fóllame con tu lengua —dijo en un tono suplicante.
    
    Metí dos deditos, tanteando la zona, sabiendo que estaba óptima. Cuando introduje mi cabeza en su coño, desplacé mi lengua por el inicio de sus labios vaginales, sintiendo su humedad. Comenzó a subir y a bajar sus caderas, con una enorme suavidad para que le realizara un chequeo a fondo de su coñito destaponado de prejuicios anteriores al año nuevo. Cuando acabé de repelar todo el líquido de su súper coño, emergí de entre sus piernas, encontrando su cara de felicidad.
    
    —¿Preparado para tu tercer polvo?
    
    Se tendió sobre la cama, en signo de aceptación.
    
    —Fóllame niñato. Demuestra lo bravo que eres.
    
    Ya estaba todo aclarado, deseábamos disfrutar de nosotros. Abrió sus piernas para que entrara. Atrapó mi polla, contrajo su pelvis, y dejé que ella marcara el ritmo, estábamos conociéndonos en la cama y necesitaba acostumbrarse.
    
    No podía seguirle sus acelerones, parecía un potro escapado de un rodeo americano, pugnando por descabalgarme, pero yo la tenía bien ensartada y no me dejé tirar. Su ...
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