-
Enfadado con mi madre, hicimos las paces follando
Fecha: 08/11/2026, Categorías: Incesto Autor: Juan, Fuente: TodoRelatos
... su cuerpo supiera que estaba a salvo. Abrió los ojos y me miró con unos ojos semi cerrados del sueño. Me besó el pecho con una ternura infinita. —Buenos días... —dijo con voz ronca, sin moverse—. Me apetece un café... Salí al salón-cocina. Mientras llené de agua la cafetera, ella salió, su cabello recogido con una pinza y una camiseta marinera que le quedaba suelta y le llegaba por los muslos. Cuando preparé las dos tazas de café, ella se estaba desperezando sobre la cubierta, con las piernas cruzadas, acariciando la madera con la planta de los pies. El barco seguía fondeado en la cala. El café sabía mejor en mitad del mar, con la luz dorada del sol resbalando por la piel y el recuerdo intenso de la noche entre nosotros. Se reclinó sobre mí, buscando la sombra del toldo. Jugaba distraída con el vello de mi brazo. —Dormir en el mar, amanecer así... contigo. Es mucho más que sexo, es como si me hubiera escapado de mí misma —confesó de pronto. —Nos hemos escapado del mundo. Aquí nadie puede vernos. ...
... Esto... es nuestro mundo. Ella bajó la taza vacía, me miró con los ojos sonriendo y añadió. — Lo haces muy rico. Me apetece repetir. Cuando me levanté a preparar otra taza, me detuvo con una sonrisa. —Quiero repetir.... polvo. No me dio tiempo a contestar. Me quitó el bañador de un tirón, alzó los brazos para despojarse de la camiseta y, sin dejar de sonreír, se echó sobre mi cuerpo, buscando mi boca, sin vértigo, sin preguntas con esa sensualidad que ya necesita esconderse ni explicar nada. Nos amamos con deseo de sexo, sin necesidad de justificar nada. Al acabar, nos quedamos allí, juntos, oyendo el rumor del mar como si el mundo se hubiera vuelto sencillo, sin pasado ni futuro. Solo nosotros dos, respirando el presente sin culpas, sin disfraces. Conseguí quedarme teletrabajando dos semanas en la que se repitieron esos encuentros hasta que llegó mi hermana Marta. Dejé a mi madre con ella pero me prometió venir a Londres en unos días. No pensábamos renunciar a nada. Principio del formulario