1. Vida laboral


    Fecha: 27/11/2025, Categorías: Incesto Tus Relatos Autor: Maverik 12, Fuente: Relatos-Eroticos-Club-X

    ... mientras caminaba a la puerta.
    Se pasó la mano para secarse una comisura de la boca. Luego, al notar que casi no estaba manchada, creo que se sintió tonta por este gesto y me volteó la cara. Debió haber sido una mamada muy ligera, porque Lisa se veía perfecta: su cabello y sus piel parecían completamente normales. Ni un rizo fuera de lugar, ni una gota de sudor. Pasó a lado mío, mientras seguía repitiendo:
    —Perdón. Por favor. Perdón.
    Supongo que quería decir algo como “perdón porque hayas tenido que ver eso; por favor no lo cuentes a nadie, y menos a los jefes”. Unos días después, Álvaro se disculpó por la escena, pero midió muy bien sus palabras: se disculpaba, no por haberme ofendido como pretendiente, sino por haber faltado a la ética profesional. Me pareció un poco hipócrita, y le dije:
    —Bueno, a mí no me importa, la verdad. Nada más que te estás jugando tu trabajo. Sé un poco menos imbécil.
    Quizá soné más despechada de lo que quería.
    A partir de ese momento, el cuerpo de Lisa empezó a aparecer en mis fantasías. La veía bailando para Álvaro con ese trasero enorme. La veía sentándose encima suyo y restregándosele, poniéndole las nalgas sobre el pantalón. ¡Cómo la odiaba! Y aun así, seguía imaginándola. La imaginaba cabalgándolo, con sus hermosos pechos ocre, botándole adentro de ese brasier rígido que usaba siempre. En algún momento, yo era Lisa y Álvaro me ponía en cuatro. Me tomaba de la cadera y me empujaba hacia su cuerpo. Sus enormes manos me manipulaban, y yo ...
    ... gemía y el gemido se salía de la fantasía y se me volvía real.
    ¡Cómo odiaba a Lisa! Y aún así, cada vez que la vi después de eso fui muy amable con ella. En el fondo, sabía que ella no tenía ninguna culpa, y mi odio siempre se quedó en el plano de la ficción. Por eso, un día me animé a preguntarle:
    —¿Álvaro y tú…?
    —¿Qué? ¡No! —me contestó. —Digo, puede que alguna vez me haya ido con él… Y bueno, me daba morbo hacerlo en la oficina, y Álvaro es un buen chico. Con cualquier otra persona no me hubiera animado. Pero bueno, después de que nos encontraste, me da más miedo que morbo. Acordamos que no va a volver a pasar.
    ¿«Un buen chico»? Sí, estamos en una generación muy rara. Álvaro tiene la edad de un hombre hecho y derecho, pero es “un buen chico”. Sentí mucha vergüenza por todos nosotros, y esa vergüenza me hizo confesarme:
    —Desde hace mucho le tengo ganas. No me gusta y tengo novio. Pero me gusta su voz, y yo también quería hacerlo con él en la sala de juntas.
    —Él se muere por ti.
    —Ya lo sé.
    —Pero olvídate de la oficina. No vale la pena.
    La primera vez tuve sexo con Álvaro fue en mi casa. Los invité a él y a Lisa y vimos una película tumbados en un sillón ancho y viejo, como tres adolescentes. Había una escena erótica lésbica más bien breve, y me dio risa sentir como la respiración de Álvaro se volvía más pausada, para no acelerarse.
    En algún momento de la película, Lisa fue al baño como habíamos acordado. Yo le pasé a Álvaro una pierna por sobre la suya, y empecé a ...
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