1. SE HACE LO QUE SE PUEDE


    Fecha: 15/01/2026, Categorías: Hetero Tus Relatos Autor: CARAMELO, Fuente: Relatos-Eroticos-Club-X

    ... mitad, por lo menos…
    -¡Cuidado con los dientes! – Los sentí amenazantes… - ¡Apretamela con los labios y pasale la lengua!  
    Amelia, con una sonrisa, obedeció complacida. ¡Se sentía toda una mujer!
    -Ahora chupá, como si fuera un helado… - La nena se esmeraba en su tarea. Es una delicia sentir su lengüita por el orificio de la uretra, el glande y el tronco… - ¡Muy lindo, amorcito! ¡Sos toda una mujercita!
    -¡Me gusta mucho papito! ¡Es muy rico! – Se la sacó de la boca para hablarme. 
    –Ensalívala bien para que te entre fácil… - Se esmeró durante algunos minutos más.
    -¡Ya está papito! ¡Bien dura! ¡Me la podés meter lo más bien! – La nena se levantó y se puso en cuatro en el borde de la cama. ¿Dónde lo aprendió?
    Yo, parado sobre el piso, me agarro la pija y la guio hacia la conchita.
    -¡Si papito! ¡Siento la cabecita! ¡Empujá! ¡Dale! – Amelia reculaba en la medida que me pedía que empuje. 
    La pija entra poquito a poco. No es virgen, pero reacciona como si lo fuera, además de tener la concha tremendamente estrecha. Sin duda, hace tiempo que no se la dan…; por alguna razón, no la usa con demasiada frecuencia.
    En un par de minutos, a pesar de lo apretada que la tiene, mi glande había llegado al útero. Desgraciadamente, no hay más posibilidades de profundizar sin lastimar. Nos quedamos quietos unos segundos y me fui desenterrando…, despacito…
    -¡Ay…! ¡Qué rico! Te siento como me acariciás por dentro… ¡No saqués la cabeza de la chota! ¡Me gusta sentirla adentro! – Es ...
    ... notable como habla de la pija como si fuera un personaje “autónomo”. 
    Me encanta cómo cambia de “género” el nombre de mi herramienta: cuando no es “pija…”, es “choto…”, cuando no es “porongo” es “chota…” ¡siempre poesía! 
    -Date vuelta, despacito, para que no se salga. Ponete de espalda…
    La hice girar, le levanté las piernas y las apoyé en mi pecho. Mientras se la metía le acariciaba el clítoris. Amelia no dejaba de gemir o suspirar.
    -Tengo miedo que venga Ángela… - Miedo o no, acompañaba el vaivén con las caderas.
    -Contale como cogemos, a ver qué dice… ¡Te va a envidiar!
    -¡Ay Dani, mi amor! ¡Cómo me gusta! ¡Es tan rico sentirte dentro! ¡Se lo voy a decir…, para que aprenda… ¡Jajaja!
    Ella reía mientras bombeabamos y nos sacudíamos, cuando ya cerquita de los orgasmos, vi a la hermanita menor, Ángela, de 12, espiando por la puerta, mientras se acariciaba la conchita, anhelante y excitada. Le guiñé el ojo. ¡Ya le llegaría el momento! Ella sonrió.
    Amelia tuvo su orgasmo en ese momento y me pidió que no la llenara, dado que tenía miedo de quedar embarazada.
    -¿Te la doy por la boca, tesorito? – Me tiré el lance, para que no haya desperdicio. – A la mayoría de las mujeres les gusta…
    Se lo dije…, para que no fuera menos…
    -¡Si, dale! – Estoy seguro que lo aceptó de primera para ser “más mujer…”
    Me incorporé poniéndome con las rodillas a los lados del tórax, y la pija apuntando a su boca, la que abrió ampliamente con la lengua afuera, para recibir complacida el semen que ...
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