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La vieja bruja sádica y su esclavo inepto masoquista
Fecha: 28/02/2026, Categorías: Dominación / BDSM Tus Relatos Autor: scatgummi, Fuente: Relatos-Eroticos-Club-X
... a caca en mi boca, que me producía náuseas… y aun así, me excitaba. Me excitaba tanto que me masturbaba en la cama, con el culo en llamas, con las lágrimas secas en las mejillas, con el corazón latiendo como un tambor de guerra. No podía dejar de pensar en ella. En la vieja bruja Helga Pain. En su despotismo. En su crueldad. En cada latigazo. En cada segundo de impotencia. En cada gota de su suciedad que me había obligado a tragar. Y lo peor… lo más vergonzoso… era que lo deseaba. Más. Siempre más. A unos metros de mi casa, ella también estaba despierta. Se había retirado a su habitación, con el cuerpo aun vibrando de placer. Había sido una experiencia… perfecta. Causarme dolor sin quejarme. Sin escapar. Sin resistir. Como a ella le gustaba. Se tumbó en su cama, con el vestido negro aún puesto, los guantes de goma aún en sus manos —los mismos que me habían atado, que me habían amordazado, que habían estrujado mi carne—, y sin pensarlo, los introducidos en su coño peludo.. Hasta el fondo. Con lentitud. Con fuerza. Con placer. Jadeó. Gimió. Sus dedos, aún manchados de mi sudor, de mi miedo, de su propia mugre, se hundieron en su carne, ...
... mientras recordaba cada latigazo, cada lágrima silenciosa, cada gemido ahogado. Hacía mucho que no sentía una experiencia así. Que no encontraba a alguien tan… dócil. Tan sumiso. Tan dispuesto a ser destruido. Se dijo a sí misma, con voz audible, entre jadeos: "Este estúpido tiene que ser mi esclavo. Le castigaré y humillaré a mi antojo... para mi disfrute". Volvió a introducir su dedo, más profundo, más rápido, mientras su cuerpo se estremecía. “Voy a destrozar a este gusano”, susurró, con una sonrisa en los labios. “Será mi esclavo… para siempre”. Y mientras sus dedos, chorreando de fluidos, seguían moviéndose en su coño peludo, supo que aquella noche había marcado un antes y un después. Para ella. Para mí. Para ambos. Yo, el estúpido. El dispuesto. El que se arrodillaría. El que recibiría todo el dolor y el placer que ella quisiera conveniente. Y ella… la bruja. La dueña. La que lo tenía todo. Y que ya no lo soltaría. Había mucho camino por recorrer. Pero eso… lo contaré en el siguiente capítulo. Y os aseguro… que a cualquier masoquista… le encantará Para cualquier comentario: scatgummi@yahoo.com Continuará en capítulo 2