-
Venganza contra un viejo mujeriego I
Fecha: 28/04/2026, Categorías: Infidelidad Tus Relatos Autor: Anónimo, Fuente: Relatos-Eroticos-Club-X
... mi esposa, ella estaba más que encandilada y Bernabé supo que era momento de intentar penetrarla. La recostó de lado como para coger de cucharita y se movió raudo entre sus piernas alineando su cosa con la abertura de ella― ¿Estás lista para tu recompensa, preciosa? Sheila le repegó el culo aún más al pito de Bernabé, lo miró fijamente a los ojos y le respondió― ¡Está bien, quiero sentir ese monstruo dentro de mí!, pero eso sí, ¡quiero ver que se ponga el condón! Aunque un poco decepcionado, Bernabé sabe que no le conviene preñar a ninguna de sus amantes, asi que se levantó no sin antes darle una pequeña nalgada a Sheila, luego sacó un condón de su gaveta cercana y se lo puso mientras mi mujer lo provocaba abriéndose una nalga para enseñarle sus deliciosos agujeros. Finalmente Bernabé la jalo de los tobillos para ponerla al borde de la cama, se la iba a coger parado. Bernabé comenzó lentamente a empujar a cabeza de su polla hacia la entrada de ella. Sheila se dijo de nuevo― ¡Auch! ¡No me va a caber! ―El viejo estaba sudando tanto como Sheila tratando de entrar por su estrecha abertura. ― ¡No mames, mujer! Me he follado a vírgenes menos estrechas que tú. Y siguió así hasta que finalmente vi que la cabeza desapareció. ― Oh Dios, me vas a destrozar. ¡Aaah! Bernabé empezó a meterle la polla un poco más, primero un centímetro, luego dos y luego tres. Siguió moviéndola como si serrara para que encajara. Vi cómo Sheila estiraba los dedos de los pies como si tuviera un ...
... calambre cuando la mitad se había metido dentro. ― ¡Oh Dios, qué bien! ¡Más, dame más! Los dos sudaban como locos mientras Bernabé continuaba su empellón decidido a hundírsela toda. Continuaron así por un tiempo hasta que Bernabé se detuvo y la hizo moverse. Sheila se puso a cuatro patas con todo su cuerpo cubierto de sudor, su pelo liso ahora enredado y encrespado por el calor. Bernabé se trepó a la cama, se arrodilló detrás de ella y empujó su polla nuevamente dentro de ella ― Oooh joder, es jodidamente perfecto ―dijo Sheila que estaba en trance, creo que no pensaba nada más que en aquella polla. Bernabé estaba ahora bombeándola con fuerza. —¡Eso es, mami, siente como te llena mi pito! —Ahora se la estaba metiendo muy profundamente, oía sus pelotas golpeando su clítoris cada vez que se la metía. Le dio varios manazos en el culo unas cuantas veces y empezó a penetrarla más fuerte. Todo se volvió borroso cuando Sheila cayó sobre su pecho y su trasero se levantó. Ella seguía agarrándose a las sábanas y gritando, sólo que ahora me di cuenta de que toda la vieja casa de madera estaba temblando. Estaban literalmente sacudiendo todo el edificio. ― ¡Oooh, que rico! Mis vecinas no mentían ―dijo Sheila agarrada a las sábanas y al costado del colchón―Oh Dios, más despacio ―La voz de Sheila apenas se oía. Se había corrido al menos una docena de veces y estaba tendida allí indefensa. A Bernabé no le importaba, sólo quería disfrutar al máximo del cuerpo de mi esposa. Su súplica sólo lo ...