1. UN LIVE CON INTRUSO GUERRILLERO


    Fecha: 11/06/2026, Categorías: No Consentido Tus Relatos Autor: VEKU, Fuente: Relatos-Eroticos-Club-X

    ... todo, mamita. No seas malagradecida.
    —Esto es lo único que vas a comer hoy, puta.
    —Miren cómo le chorrea por las tetas… se está poniendo rica.
    En su mente, Melina repetía una y otra vez:
    “Qué asco… qué asco… Son repugnantes. Huelen horrible. Sus vergas están sucias… Por favor que se terminen rápido. Que se corran todos en mi boca y no me toquen más abajo… No quiero que me follen. No quiero que me llenen por dentro…”
    Pero sabía que era solo una ilusión. Apenas terminaran con su boca, el verdadero infierno comenzaría.
    Ya iban por el decimocuarto hombre cuando Rata se acercó, se bajó el pantalón y sacó su verga gruesa y oscura, más grande que la mayoría.
    —Mi turno, yegua —dijo con voz ronca, agarrándola firmemente del cabello—. Abre bien esa boca. Y esta vez… quiero que tragues todo. Sin escupir.
    Melina levantó la mirada por un segundo, temblando, y vio la sonrisa cruel de Rata antes de que le metiera la verga hasta el fondo…Rata se paró frente a ella con esa sonrisa sádica y superior, mirándola desde arriba como si ya fuera solo una herramienta para su placer.
    —Estos malparidos no saben cómo disfrutarte, yegua —dijo con voz ronca y burlona—. Píllen cómo se hace, hijueputas.
    Sin darle tiempo a prepararse, agarró la cabeza de Melina con las dos manos y le encajó la verga gruesa de un solo empujón. Ella abrió mucho los ojos por la sorpresa y el asco. Instintivamente levantó las manos y las puso sobre la pelvis de Rata, empujando con fuerza para que no se la metiera ...
    ... hasta el fondo de la garganta.
    Pero Rata no buscaba ahogarla… todavía. Solo quería jugar.
    Empezó a mover las caderas con movimientos cortos y fuertes, follándole la boca sin piedad. Su verga gruesa y venosa se marcaba obscenamente en el interior de la mejilla izquierda de Melina, creando un bulto visible que se movía de un lado a otro con cada embestida.
    Los hombres estallaron en risas brutales.
    —¡Jajajaja! ¡Miren eso!
    —¡Huy jefe! Se le ve el cabezón aquí —gritó uno, acercándose y tocando con el dedo el bulto que se marcaba en la mejilla de Melina—. ¡Está bien gordo el hijueputa!
    Melina gemía ahogada alrededor de la verga, con los ojos llenos de lágrimas y las manos todavía intentando frenar las caderas de Rata. El roce de esa verga caliente y sucia contra su lengua y el interior de su mejilla le provocaba arcadas constantes.
    Rata soltó una carcajada oscura y agarró su cabello rubio con más fuerza, usándolo como riendas. Empezó a marcar un ritmo más constante y profundo, tirando de su cabeza hacia adelante mientras empujaba.
    —Así, mamita… chupa rico. Usa esa lengua. No te hagas la difícil ahora que ya estás colaborando.
    Melina pensaba, mientras sentía cómo esa verga gruesa le deformaba la cara:
    “Dios mío… qué humillación… Me están viendo la verga marcándose en la cara como si fuera una puta barata de burdel. Todos se están riendo de mí… Me siento tan sucia, tan degradada. Huele tan fuerte, sabe amargo y salado… Me está usando la boca como un agujero. Ni siquiera me deja ...
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