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UN LIVE CON INTRUSO GUERRILLERO
Fecha: 11/06/2026, Categorías: No Consentido Tus Relatos Autor: VEKU, Fuente: Relatos-Eroticos-Club-X
... hora y media. Hora y media arrodillada, chupando verga tras verga. Veinticuatro hombres en total. Cuando terminó con el último, Melina estaba exhausta, con la mirada perdida y respirando por la boca. Su vestido tie-dye estaba completamente arruinado, bajado hasta la cintura, dejando sus grandes tetas al aire, rojas por los manoseos y salpicadas de semen. Pero apenas terminó el último, los primeros ya estaban duros otra vez. —Jefe… ya quiero más —dijo uno, tocándose la verga—. Esta yegua me dejó con ganas de coño. —Igual yo —gruñó otro—. La boca estuvo buena, pero ahora quiero rajarle ese culo y ese coño. Rata sonrió con malicia, se acercó y agarró a Melina fuertemente del cabello rubio, tirando hacia arriba. —Hora de cambiar de escenario, mamita. Vamos a ponerte más cómoda. Sin esfuerzo, la levantó del piso jalándola del pelo. Melina soltó un grito de dolor. Rata empezó a arrastrarla por los corredores de la casa. Sus rodillas raspaban el piso mientras intentaba seguirlo a rastras. —¡No! ¡Por favor… me duele! —suplicó con voz ronca. Los demás hombres los siguieron riendo. En el pasillo, varios la levantaron entre varios como si fuera un bulto de papas: dos la agarraron de las piernas, otros de los brazos y uno más la tomó de la cintura. La cargaron así, con el vestido subido hasta la cintura, el culo y el coño expuestos, mientras le metían mano libremente por el camino. —¡Qué culo tan rico tiene esta puta! —¡Mira cómo le cuelgan las tetas! La llevaron entre risas ...
... y manoseos hasta la alcoba principal, la habitación más grande y lujosa de la casa. Sin ninguna delicadeza, la tiraron sobre la enorme cama king size. Melina rebotó en el colchón, quedando boca arriba, con las piernas abiertas y el vestido hecho un desastre alrededor de su cintura. Respiraba agitada, mirando al techo con los ojos vidriosos. Rata se paró al pie de la cama, ya completamente desnudo, con la verga dura apuntando hacia ella. —Ahora sí, yegua… se acabó lo fácil. Ahora te vamos a follar como Dios manda. Y tú vas a seguir colaborando, ¿verdad? Melina solo pudo sollozar, sabiendo que lo peor apenas comenzaba. Pensamientos de Melina mientras la arrastraban y tiraban en la cama: “Dios mío… me duele todo. La mandíbula me arde, la garganta me raspa, tengo el sabor de todos ellos pegado en la lengua… Hora y media chupando verga como una puta barata. Ya no puedo más… y ellos todavía están duros. Me van a destrozar. Me van a follar como animales ahora. Van a ser tantos… uno detrás de otro, sin parar. Me van a abrir el coño y el culo. Tengo tanto miedo de quedar embarazada… pero ya no puedo hacer nada. Soy suya. Solo soy su yegua.” Rata estaba sentado al borde de la gran cama king size, completamente desnudo. Su verga gruesa y venosa se mantenía completamente erguida, dura como una asta de bandera patriótica, palpitando con anticipación. Tenía las piernas abiertas y una sonrisa arrogante mientras esperaba. Los hombres sacaron a Melina del baño, todavía mojada, con el ...