1. DISCIPLINA. LA SEÑORA EULALIA. CAP1


    Fecha: 10/07/2026, Categorías: Dominación / BDSM Tus Relatos Autor: scatgummi, Fuente: Relatos-Eroticos-Club-X

    ... casi pegada al suelo sobre su regazo, observaba boca abajo sus piernas y sus medias y, entre ellas, algo que me aterró ya la vez me excitó. Era su coño. Un coño peludo con una mata de pelos enorme que daba entrada a un enorme coño grande de abuela. Me horrorizaba ya la vez me excitaba, no comprendía mis sentimientos. Recibía dolor y contemplaba su coño lleno de pelos, enorme. Sin darme cuenta, incluso tuve una erección entre sus rodillas, mi pene se alargó entre sus muslos mientras observaba su coño que a la vez me daba asco de lo grande y peludo que era.
    La señora Eulalia se dio cuenta de mi erección. Se inclinó y averiguó que me excitaba al ser azotado y cómo observaba su coño. "¿Te gusta mi coño, verdad?", susurró, su voz un torrente de veneno dulce. "Eso para ti será un privilegio. Deberás obedecerme si quieres lamerlo, y no te lo has ganado. Te aseguro que si un día me obedece, te daré el privilegio de lamerlo con tu lengua hasta el fondo". Yo quedé aterrado. Me daba asco aquel coño ya la vez me excitaba. Me imaginaba mi lengua dentro de su coño, saboreando sus fluidos, era una sensación extraña, una mezcla de repulsión y un deseo oscuro que no entendía pero que anhelaba con cada fibra de mí ser.
    El privilegio de observar su coño se disipó. La señora no deseaba que siguiera observando su coño peludo ni que estuviera completamente excitado. Noté cómo su mano enguantada se inclinó y agarró mi cabello entre sus dedos, lo atenazó con una ferocidad que no soltaría ...
    ... jamás. Mantuvo mi cara mirando al frente, bien agarrado por su tirón de pelo entre su guante, un dolor terrible que sentía como si me estuviera arrancando el cuero cabelludo a tirones. Inmóvil sobre su regazo, con mi cuerpo rebotando sobre sus muslos enfundados en medias, era completamente suyo. Con su otra mano también enguantada , descargaba su sandalia en mi culo una y otra vez con una cadencia brutal y sin piedad. No podía hacer nada, ni moverme, ni quejarme, ni gritar. Estaba completamente indefenso, siendo azotado bruscamente, una marioneta rota en manos.
    El privilegio de observar su coño se disipó. La señora no deseaba que siguiera observando su coño peludo ni que estuviera completamente excitado. Noté cómo su mano enguantada se inclinaba y agarró mi cabello como una garra, pero no se conformó con sujetarlo. Tiró con una fuerza renovada, levantando aún más mi rostro en el aire, forzándome a arquear el cuello hasta un punto imposible. El dolor se disparó, agudizándose hasta convertirse en un agujero candente en mi cuero cabelludo. Sentía cómo sus dedos enguantados se cerraban con más dureza, apretando mi cabello entre la goma sucia hasta que cada folículo parecía gritar. Inmóvil sobre su regazo, con mi cuerpo rebotando sobre sus muslos enfundados en medias, era completamente suyo. Con su otra mano también enguantada, descargaba su sandalia en mi culo una y otra vez con una cadencia brutal y sin piedad. No podía hacer nada, ni moverme, ni quejarme, ni gritar. Estaba ...
«12...789...»