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DISCIPLINA. LA SEÑORA EULALIA. CAP1
Fecha: 10/07/2026, Categorías: Dominación / BDSM Tus Relatos Autor: scatgummi, Fuente: Relatos-Eroticos-Club-X
... psicópata, y fue cuando el terror se apoderó de mí. Contemplé con horror cómo se bajaba sus bragas de algodón blancas por su cintura, muslos y piernas, para agarrarlas entre sus manos enguantadas. Eran unas bragas enormes, un trozo de tela amplio y voluminoso adecuado para su culo rechoncho. Acercó las bragas blancas a mi rostro, y pude comprobar cómo estaban sucias, con manchas amarillas y marrones, aquellas bragas eran de varios días. Y para mi sorpresa y sin previo aviso, intentó meterlas en mi boca, pero eran tan grandes que no cabían por completo, el tejido basto se amontonaba en la entrada. Pero ella, con una paciencia cruel, tomó la yema de su guante de goma y, empujando con una fuerza metódica y despiadada, se encargó de ir introduciendo el resto del tejido de tela sucio en mi boca . Forzó cada pliegue hasta que entraron por completo, rellenando e inflando mi boca hasta que mis mejillas se abultaron como si tuviera nueces guardadas dentro. El sabor fue terrible, un sabor a sudor, a orina seca y a heces secas pegadas al tejido de las bragas. Se me revolvió el estómago y comencé a tener arcadas, un espasmo incontrolable que me hacía temblar. Agarró un rollo de cinta americana y comenzó a rodear mis labios, boca y rostro con la cinta, dando vueltas y tensándola. Una vuelta y otra y otra más, no escatimaba en el rollo de cinta americana, bien apretada a mi boca. Mientras yo tenía arcadas por el sabor de sus bragas repugnantes, la cinta americana parecía pegamento, se ...
... pegaba en mi boca y no podía escupir sus bragas. La cinta estaba tan tensa que apretaba mi mandíbula y no podía emitir sonido alguno, solo saborear el terrible sabor de aquella vieja y su suciedad acumulada durante días en sus bragas. Era realmente asqueroso, arcadas en mi boca, una humillación que me llegaba al alma. Así fue como me inmovilizó con las esposas y me silenció con sus sucias bragas, con un sabor deplorable que se grabaría en mi memoria para siempre. La batalla había terminado. Había sido derrotado. Estaba inmovilizado sobre su regazo boca abajo, con las manos esposadas a mi espalda y la boca amordazada con sus sucias bragas, con su suciedad. No podía moverme ni quejarme. Ella me azotaba con su sandalia una y otra vez sobre mi culo desnudo en su regazo. Me acopló de tal forma que mi cara estaba casi pegada al suelo, quedando sobre sus rodillas, y ella azotándome sin piedad con la sandalia una y otra vez sin poder moverme. El dolor era terrible; ella me azotaba con toda su fuerza mientras levantaba la voz: "¡Estúpido maleducado, sin vergüenza, ahora aprenderás a respetarme!". Continuaba azotándome una y otra vez sin resistencia alguna. El dolor era terrible, estallando la suela de su sandalia en mi culo. Comprendí lo que significaba estar indefenso, ser un títere . No podía moverme, ni podía quejarme ni gritar, solo recibir azotes y dolor y más dolor sin poder hacer nada sobre el traqueteo de sus muslos una y otra vez. En aquel castigo doloroso, con la cabeza ...