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la vieja psicopata sádica
Fecha: 02/08/2026, Categorías: Dominación / BDSM Tus Relatos Autor: scatgummi, Fuente: Relatos-Eroticos-Club-X
... perversa que solo ella entendía. Desde su ventana, o desde en medio de sus petunias, lanzaba sus miradas acusadoras, memorizando cada llegada, cada partida, cada visitante. Criticaba en voz alta el color de la pintura, la altura de los setos, las horas a las que uno sacaba la basura. Creaba normas absurdas que esperaba que todos cumplieran, como si su voluntad fuera ley. Muchos decían que estaba loca, que sus majaderías eran el fruto de una mente chiflada, y su comportamiento extraño lo confirmaba: a veces se la oía hablar sola con sus plantas durante horas, o reírse sin motivo alguno en medio de la noche. Era una vieja chiflada, y su locura era un arma que blandía contra todos nosotros. Cada vecino, en algún momento, había sido blanco de su ira, protagonista de alguna de sus disputas . Todos la evitaban, cruzando la calle para no tener que saludarla, bajando la vista al escuchar su voz. Y yo, como todos, la odiaba. Odiaba su existencia misma, esa masa gorda y autoritaria que se empeñaba en envenenar el aire con su simple presencia. Era un tumor en el vecindario, y cada día que pasaba, crecía un poco más, alimentándose de nuestro miedo y nuestro silencio. El odio que sentía por aquella vieja no era una pasión estéril; era una semilla de fuego que crecía en mi interior, exigiendo ser liberada. No se trataba de simples travesuras de adolescente. Mi mente, curtida por el desprecio, concebía actos que sobrepasaban el límite, que eran venganza pura y dura. La primera fue ...
... silenciosa y química. Una noche de luna llena, me deslicé hasta su jardín, con una botella de lejía pesando como un secreto en mi mano. Vertí el líquido blanqueador sobre el corazón de sus preciadas plantas, sobre sus rosas torcidas y sus petunias orgullosas. La mañana siguiente, su grito de furia no fue un grito, fue un aullido. Una detonación de dolor puro que resonó en todo el vecindario. La vi de pie, temblando, entre el jardín convertido en un cementerio de hojas amarillas y marchitas. Y desde mi ventana, oculto tras la cortina que ella me había obligado a cerrar, me reí. Una carcajada silenciosa y satisfecha. Pero la lejía no fue suficiente. Necesitaba que mi venganza fuera pública, que todo el mundo viera su humillación. Con un bote de pintura roja, tan brillante como la sangre, me acerqué a su fachada una noche oscura. No me limité a mancharla. Escribí. Insultos directos y crueles que todos podían leer: "BRUJA CODICIOSA", "CHIFLADA VIGILANTE", "ODIO A TODOS". Al día siguiente, el vecindario entero era un coro de risas contenidas y murmullos aprobadores. La gente se detenía a mirar, señalando con el dedo, y por primera vez, aquella vieja no parecía una autoridad, sino una burla, un monumento a su propia maldad devuelta en su cara. El poder se había desplazado, y por un instante, yo lo sostenía en mis manos manchadas de pintura. Sin embargo, mi ambición me llevó a un terreno más peligroso. La vieja, en su delirio de grandeza, había mandado construir lo que ella llamaba ...