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Soy la puta de mis hermanos... y me gusta...
Fecha: 20/09/2026, Categorías: Incesto Tus Relatos Autor: Elza, Fuente: Relatos-Eroticos-Club-X
... si soy tu hermanita? No inventes pendejo, me estás poniendo de puta. Si… perdóname… ¿Me haces esa balona? Por favor… Lo pensé, indecisa. Dudando… Y acepte. Bueno, pásalos a la sala, me voy a arreglar. Cuando regresé, vestía una batita muy leve y unos calzoncitos chiquitos. Me movía entre ellos provocativamente, dejando que me manosearan, provocándolos. Impacientes, pronto me bajaron el calzoncito y manoseaban las nalgas y la raja, después salió la batita, y se encueraron. Ahí comenzó lo bueno, primero me agacharon en el sofá, de a perrita y me montaron uno tras otro, después, acostada de piernas bien abiertas, me mamaron, los mamé y me cogieron de nuevo, uno tras otro. De a dos, y de a tres. ¡Que bonita chupavergas! Así putita, cómete la mía… siiii Él y sus amigos me cogieron como quisieron, varias veces. Así fue como los amigos confirmaron que yo era puta, pero no una puta cualquiera, era una sin vergüenza, lo vieron cuando mi hermano me cogió igual que ellos y lo mamé. Ese día, me calenté de a madres y les dí las nalgas a todos, por todos lados, tranquila. Si, era muy puta, y muy sin vergüenza. Me gustó. No lo dije, pero si me gustó, fue cuando entendí verdaderamente lo que era ser una perra, una zorra , entendí mejor lo que había hecho con mis hermanos lo que hacíamos y también descubrí que podía disfrutar igual de rico con otros. Me quedé pensativa unos días. Carlos me preguntó si me había incomodado, le respondí que sí y que no, que estaba pensando en cómo ...
... era. Más bien en que me había tratado como a una puta cualquiera, y no lo era. Antes que nada, era la putona de mis hermanos. Si. Pero no de otro cualquiera. Por lo menos no hasta ese día. Estuvo de acuerdo. Además, me había expuesto a todos, sus amigos chismosos, no se iban a quedar callados. Hoy ya lo sabía todo el mundo y muchos iban a querer empinarme, nomás por ser buscona. Estuvo de acuerdo y juró que no se repetiría. Resolvimos que lo podríamos repetir, pero ya no de sorpresa, ni solo para salvarlo. Yo tendría que saber por qué o con quien, y estar de acuerdo, desde antes. No aceptaría sus pendejadas Y además, que Juan y Pepe lo podrían hacer también. O yo por mi cuenta. Ya así, quedamos contentos, y follamos de cariño. Dame las nalgas pinche puta cabrona Si pendejo, te las doy, pero no soy pinche No, no eres pinche, eres una putona a toda madre… Si te las doy ¿me las devuelves? Hijo de tu chingada madre ¡La tuya cabrona! Jajajaja Ya así, me hicieron su moneda de apuestas (con mi consentimiento) cuando perdían, pagaban con mis nalgas. A cambio me daban algún regalito. Se corrió la voz, y comenzaron a acercarse otros amigos de la escuela y del barrio con ganas de cogerme, supe que se comentaba que era una puta fácil y bonita. Sin dudas ni reclamos. Y gratis. Por puro gusto. Manita putita, mi amigo Miguel, me pregunta si te puede montar. Dice que te da lo que pidas. Manis, nos invitan a una encerrona, dos contra cinco. ¿Aceptas? ¿Dos qué? Dos putas. ...