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SIN NOMBRES
Fecha: 21/10/2026, Categorías: Infidelidad Tus Relatos Autor: La señora M, Fuente: Relatos-Eroticos-Club-X
... todavía respirando fuerte, él me miró y dijo: —¿Otra vez? Y yo me reí. Y dije: —Otra vez. Esa noche, escúchenme bien, esa noche cogimos como seis veces. Seis. O siete. Perdí la cuenta y a propósito. Un pibe de veintidós y una mujer de cuarenta y siete, y ninguno de los dos durmió. En la ducha me la metió de nuevo, de pie, con el agua caliente cayéndome en la espalda, contra los azulejos fríos, y yo tenía las manos apoyadas en la pared y él me agarraba de las caderas y me embestía con el agua sonando y yo gemía y el eco del baño hacía que mis gemidos sonaran todavía más, y me dejó apoyada contra él con las piernas flojas, temblando. Volvimos a la cama y lo hicimos lento, larguísimo, cara a cara, con él encima, con mis piernas alrededor de su cintura, besándonos todo el tiempo, y yo le acaricié la espalda, los hombros, la nuca, y le dije cosas al oído sin pensar, cosas como "qué rico", "qué rico, por Dios", y él me decía "sos hermosa", y esa vez llegué con él, los dos juntos, despacio, y fue distinto, fue lujurioso y tierno a la vez, como una escena de película erótica de alto presupuesto, con la luz de la luna entrando por el ventanal y todo. Después abrimos el champán del minibar. Bebimos del mismo vaso, desnudos, tirados en la cama, riéndonos. Y yo tenía el anillo puesto y el colgante puesto, y el colgante me colgaba entre los pechos, y él lo tomó con un dedo y lo miró y no preguntó nada, y después se inclinó y me lamió el pecho por encima del ...
... colgante. Y me llevó al jacuzzi. Y en el jacuzzi, con el agua caliente y las burbujas y una copa de vino en la mano que él me alcanzaba mientras me tenía sentada encima, me la metió otra vez, y yo me movía arriba de él, despacio primero, y después fuerte, apoyada en sus hombros, con el agua salpicando todo el piso, y él me agarró de la cola con las dos manos y me ayudaba a subir y bajar, y me chupaba los pechos, y yo gemía con los ojos cerrados, y me vine ahí también, con la copa todavía en la mano, derramando vino en el agua. Y salimos a la terraza. Desnudos, a las cuatro de la mañana, con el aire frío del mar y del bosque, y me folló contra la baranda, desde atrás, mirando el mar negro, y yo con los codos apoyados y la espalda arqueada, y las estrellas arriba, y mis gemidos saliendo al aire libre. Y después me llevó al ventanal. Me puso de frente al ventanal, con las dos manos en el vidrio, con toda la ciudad allá abajo, el mar, las luces, el bosque, y él detrás, con una mano en mi cadera y la otra en mi pelo, y me la metió otra vez, y me la metió fuerte, y me sostuvo la cabeza mirando el reflejo de los dos en el vidrio, y yo vi ahí, en ese reflejo, a una mujer de cuarenta y siete años con el pelo revuelto, con las arruguitas alrededor de los ojos abiertos, con el anillo brillando y el colgante colgando, y vi detrás a un chico enorme, musculoso, de veintidós, agarrándome de la cintura, y pensé, mientras me embestía y yo gemía contra el vidrio, Mariana, mirá esto, mirá ...