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Mi salvadora
Fecha: 20/04/2019, Categorías: Sexo con Maduras Autor: eliblanco87, Fuente: CuentoRelatos
Me llamo Elísabeth y soy una madre soltera de 24 años, con una niña maravillosa de 5. No me gusta hablar del padre de mi hija porque es una parte de mi vida que no quiero recordar, me resulta muy doloroso hacerlo. Lo importante de esa relación es que ya forma parte del pasado y que el resultado de ella (mi hija Susana) a pesar de las dificultades que me ha hecho pasar tener que criarla yo sola, es lo mejor que me ha pasado en la vida y no me arrepiento de nada. Cuando decidí mandar a la mierda a mi exnovio yo tenía trabajo de dependienta en una tienda de ropa, no el mejor trabajo del mundo pero ya llevaba unos años allí y no me podía quejar del sueldo. Nos fuimos a un apartamento pequeño en un bloque de pisos a las afueras de la ciudad. Solo tenía una habitación pero tenía cama doble así que Susana y yo podíamos dormir juntas en esa cama perfectamente. Todo muy pequeño pero era bonito, con buena luz y el edificio era bastante nuevo. Las cosas se torcieron cuando en la empresa querían reducir plantilla y me despidieron. Al principio estaba esperanzada porque me llamaban de muchas entrevistas para nuevos puestos de trabajo, pero cuando iba allí había tal cantidad de gente aspirando al mismo puesto, que la probabilidad de conseguirlo era mínima. Y efectivamente los meses iban pasando y no conseguía ningún empleo por malo o mal pagado que fuera. Más o menos un año después de ser despedida tuve que dejar de pagar el alquiler del piso. Tendría que haberme ido a una ...
... habitación en un piso compartido y no tener un piso entero, pero sin nómina nadie quería alquilarme nada. Pronto me empezaron a llegar cosas de abogados y del juzgado y estaba claro que la fecha en la que nos iban a echar del piso se iba acercando. De mi familia no podía esperar ninguna ayuda, y cuando contacté con amigos para contarles mi situación algunos querían ayudarme pero no podían, y otros directamente eran de los que solo están ahí cuando todo va bien pero cuando llegan las cosas importantes, se lavan las manos. Estaba empezando a estar bastante acojonada. Había una persona en el bloque que me transmitía confianza y serenidad dentro de toda esta situación tan fea. Era una mujer de unos treinta y tantos años o quizá cuarenta que parece que vivía sola, y me caía bien sin apenas conocerla porque parecía la típica joven profesional e independiente, se la veía siempre con el traje de oficina, arreglada y guapa, siempre con su bolsa de laptop y con su móvil, saliendo temprano a trabajar y volviendo tarde. O vestida con ropa de deporte para ir al gimnasio que había cerca del edificio. Parecía trabajar demasiado, pero me encantan esas personas trabajadoras e independientes. Me daba que sería jefa o directiva. Cuando nos cruzábamos en el portal siempre me saludaba con una sonrisa, yo creo que yo le caía bien también. Solo habíamos tenido conversaciones cortas sobre cosas del portal o del barrio, casi por cumplir o por no tener esos silencios en el ascensor, pero se la veía que ...