1. Mi salvadora


    Fecha: 20/04/2019, Categorías: Sexo con Maduras Autor: eliblanco87, Fuente: CuentoRelatos

    ... era el tratamiento de choque y ser más directa. A diferencia de nuestro pequeño beso en la cama, ese sí fue un beso de verdad, más largo y profundo. Me encantaron sus labios y su dulzura. Me dio algo de vergüenza delante de toda esa gente, no porque fueramos dos chicas, sino porque cualquiera que lo viera notaría que ese había sido nuestro primer beso.
    
    El paseo por el parque de la mano con ella en esa tarde de domingo fue de lo más bonito y romántico que me ha pasado. Cayó algún otro beso tímido más, y por supuesto charlar y charlar y contarnos nuestras vidas como hacíamos antes de esa fase en la que estuvimos distanciadas.
    
    En casa yo preparé la cena para las tres mientras Isabel en su PC de trabajo preparaba algo ya para la semana de trabajo que ya casi llegaba. Cenamos las tres y pronto ya Susana estaba dormida y fuimos a la habitación. Era la primera vez que nos quedábamos solas tras reconocernos nuestros sentimientos. De nuevo tuve que ser yo la más lanzada y me acerqué a ella, rodeé su cuello con mis brazos y la besé, pero esta vez deteniéndonos en el beso, transmitiéndonos nuestro amor, disfrutando de la suavidad de los labios de la otra. Estuvimos así un largo rato, tanto por lo rico que era, como por la timidez de saber lo que llegaba después. Los besos se fueron haciendo más intensos y nuestras lenguas ya invadían la boca de la otra, y se rozaban entre ellas con suavidad. Yo ya empezaba a notar algo ahí abajo, hasta entonces no sabía si mi atracción hacia ...
    ... Isabel era solo emocional o iba a trascender a lo sexual, pero la humedad de mi sexo me lo dejaba bastante claro. Sus brazos, que rodeaban mi cintura, a veces bajaban y sus manos empezaron a acariciar y magrearme el culo por encima del pijama de algodón.
    
    Mis manos en cambio se fueron a sus pechos, llevaba mucho tiempo queriendo hacer eso, los tenía grandes a pesar de estar bastante delgada, y eran redondos y suaves. Yo ya estaba en pijama pero ella seguía con la ropa, una blusa blanca con escote y pantalones vaqueros. Me encantaba sobárselos por encima de la tela suave de la blusa, pero pronto empecé a desabotonársela, y al rato ya estaba en el suelo, pero no la quité el sujetador, simplemente seguí abrazándola y sintiendo la suavidad y calor de su piel. La notaba nerviosa así que apagué la luz principal y dejé solo una luz muy tenue, lo justo para no estar a oscuras.
    
    Mientras seguíamos besándonos tomé su mano y la llevé a mi entrepierna, invitándola a tocarme por encima de la ropa. Seguro que notaba mi calor ahí abajo, y a mí me ponía aún más cachonda. Pronto me quité la parte de arriba del pijama y vio mis pechos por primera vez. Tardó un rato pero pronto estaba tocándolos con cuidado. Yo no tardé mucho en quitarle a ella el sujetador y dejarlo junto al montoncito de nuestras ropas que se iban acumulando en el suelo.
    
    Nos tumbamos en la cama a seguir besándonos, pero ya se me cansaba la lengua de tanto besarla. Bajé a sus pechos y empecé a besarlos, y con cuidado llegué ...
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