1. La madre fulana de un compañero de trabajo


    Fecha: 17/05/2019, Categorías: Otras Categorías, Autor: zorro_en_celo, Fuente: CuentoRelatos

    ... Débora.
    
    —Trabajamos en una importante empresa informática, somos administrativos y somos compañeros y amigos —afirmé yo.
    
    Me acerqué más a Débora e insistí en que nos fuéramos a una mesa. Ella me cogió de la mano como si fuera mi novia y me llevó a una zona oscura que ella conocía bien para empezar el pre-calentamiento. Nos sentamos y empezamos a departir.
    
    —He llegado al club y la primera mujer que he visto has sido tu —le susurré.
    
    —que galante y gentil eres, pero si casi puedo ser tu madre —manifestó Débora.
    
    —¡qué dices, Débora!!, ¡estás muy buena! —le musité al oído.
    
    Me pegó un morreo, un auténtico beso con lengua que fue toda una eternidad. Mientras nos comíamos a besos, ella me sobaba y magreaba los huevos y yo le tocaba una teta y nuestra temperatura sexual comenzó a ascender. Me abrí de piernas para que ella me pusiera abrir la cremallera.
    
    —¡Guau! —exclamó ella— ¡llevas un tanga!, ¡que morboso eres, cabrón, ¡eres sexy!, ¿eh? —añadió Débora.
    
    Débora también se abrió de piernas para que pudiera tocar su coño y sentí que, de la excitación sexual, ya estaba mojada. Seguimos comiéndonos a besos, y nuestras lenguas se entrelazaban y anudaban febrilmente como si fueran dos boas constrictor tratando de estrujar una a la otra. Nuestra temperatura ascendía más gradualmente y Débora me sobaba el tanga con satisfacción y auténtico deleite carnal y mi enhiesto, pero duro rabo se ponía más y más duro. Yo le metía mano al coño y con el dedo la perforaba y la ...
    ... tela del tanga me estaba dando más morbo y al advertir que era elástica, me ponía más cachondo y yo la perforaba y aunque nos besábamos con lujuria y pasión, Débora gruñía de gusto y gozo sexual al sentir que estaba teniendo otro orgasmo.
    
    Ya estábamos más cachondos, salidos y calientes y nos pusimos de pie y nos volvimos a propinar otro depravado beso con lengua. Débora me volvió a tomar de la mano y me llevó a la habitación, al pasar cerca de la barra, el barman le dio una llave y mi amigo Alejandro me hizo la señal de mostrarme el pulgar, sabiendo que había conseguido mi objetivo el cual habíamos venido a tratar de conquistar. Yo me alegré y le hice la mueca de la sonrisa. Ya dentro del pasillo, anejo a la barra, Débora me volvió a pegar otro beso francés, mientras me magreaba el tanga y yo le agarraba el culazo que tanto me ponía. Nos separamos e iniciamos el camino corto por el pasillo que tenía fotos eróticas de mujeres desnudas y parejas follando en distintas posiciones y hasta algunas de las actuales chicas en posiciones depravadas y sicalípticas. Mientras Débora abría, yo le masajeaba el culo y hasta alguna guarrada provocativa le largaba.
    
    Ella me miraba con más lujuria y hasta algún insulto sexual me devolvía y eso me excitaba y enardecía mucho más, sin saber ella, que el lenguaje chabacano, sucio y fuerte a la hora de follar con una mujer me excitaba sobremanera y me ponía más cachondo, salido, calentorro y obsceno. Entramos, nos acercamos bien a su libidinoso ...