1. La madre fulana de un compañero de trabajo


    Fecha: 17/05/2019, Categorías: Otras Categorías, Autor: zorro_en_celo, Fuente: CuentoRelatos

    ... trono sexual yme empezó a desnudar lenta y lujuriosamente y me iba diciendo una serie de procaces y obscenas guarradas que me incitaban y estimulaban a un irresistible sexo sin límites. Al ver mi atractivo, estimulante y sugerente tanga de cuero con las cadenitas a los lados, se relamió de gusto y regusto, pues me destacaba y resaltaba mucho el rabo, así como las nalgas y pensaba en mi como alguien que la iba a follar y fornicar anal y vaginalmente y con depravación y obscena lujuria, me miraba con deseo y con excesiva impudicia no solo al culo sino también al rabo, pues intuía que esperaba que yo, cual macho semental, taladrase, petase y entaponase su sugerente y muy vistoso culo.
    
    Déborase quitó los provocativos taconazos, le quité lúbricamente el sexy tanga y le arranqué el sujetador y se lo olí y olía a zorra en celo. Se subió a la cama y se puso de rodillas, con un dedo me indicó que fuera a ella mientras se magreaba y toqueteaba salaz e impúdicamente que ya, la muy golfa pero limpia, tenía afeitado. Yo iba hacia ella con mi obsceno tanga y con el rabo duro por fuera, nos pegamos un morreo corto mientras nos metíamos mano mutuamente. Yo le lamía y mordía cerca del mentón hasta llegar al cuello y cerca del hombro mientras ella me tiraba del rabo. Me seguía tirando del rabo y ella tocaba y tocaba su sexo y gemía de placer. Me quité mi sexy y obsceno tanga mientras ella daba vagidos de ansia sexual y volvía a tirar de mí ya enhiesta, pero dura verga y la comenzó a mamar. ...
    ... Mamaba y mamaba mi verga y yo me tumbaba para que la felación que me estaba haciendo la muy zorra, fuese más placentera para ambos.
    
    Jugaba con mi rabo en su boca y se la deformaba por dentro y yo berreaba y daba gemidos y a Débora le gustaba, porque reafirmaba así sus lascivas artes de tragar rabos varoniles y masculinos como el mío. Nos cruzábamos insultos sexuales, y ella destilaba y rezumaba mucha saliva, producto de la mamada que me estaba haciendo. Ella me chupaba y mordía los cojones y me gustaba e hicimos un 69 muy libidinoso. Mientras le lamía su coño y jadeaba y gemía como una fulana depravada. Me comió más todavía el rabo hasta llenarlo de saliva y muchas babas, porque anhelaba y ansiaba tener mi cipote dentro de su ardiente coño. Me trotaba y cabalgaba y seguía gimiendo, jadeando y berrando lúbricamente y soltaba tacos obscenamente y me hacía notar que yo era su astro porno particular.
    
    Déborase tumbó, le abrí bien de patas y le hundí con fuerza mi dura verga y siguió berreando, gimiendo y jadeando cual depravada fulana y sus insultos sexuales me ponían más salido y vicioso y me pedía que siguiera y siguiera. Se puso un guante de silicona en una mano, le puso gel, para hacerme un dedo en el ojete. Débora me empezó a magrear el rabo y empezó a horadarme el ojete lentamente para darme placer y yo gemía como un verdadero vicioso, La muy puta sabía cómo hacérmelo, pues estaba muy lleno de gel el dedo medio y me iba taladrando gradualmente el ojete para darme gozo ...