1. La madre fulana de un compañero de trabajo


    Fecha: 17/05/2019, Categorías: Otras Categorías, Autor: zorro_en_celo, Fuente: CuentoRelatos

    ... anal, ya que yo le había comido el coño y ella casi había puesto los ojos en blanco de placer y había encadenado tres orgasmos.
    
    Cambiamos de postura y ahora ambicionaba tener mi rabo dentro de su muy provocativo y sugerente culo y nos tumbamos de lado y me pidió con urgencia que la petara y perforara analmente sin límites, sin prisa, pero sin pausa y nuestros lascivos y depravados vagidos iban en aumento, mientras la fornicaba analmente la agarraba una pierna y ella me metía un dedo en la boca y eso aumentaba mi lujuria tan obscena. Sus insultos sexuales iban en lubrico aumento y ella se sentía la más puta y ramera que todas sus chicas. Saqué mi enorme vergón de su caliente y agitado culo y le exploté toda la agitada pringosa lefaza en sus atractivas tetas. Ella, debido a su lujuria se tragó los restos que todavía emanaban de mi cipote. Yo saqué mi vergaza pringada de mil flujos y lefas ya casi deshinchándose y Débora me miraba con sonrisa de estar exhausta, cerramos un poco los ojos y los volvimos a abrir al cabo de cinco minutos, pues el casquete que echamos nos dejó algo aturdidos y nos relajó.
    
    Nos dirigimos al baño, nos duchamos y Débora me hizo ...
    ... una última y maravillosa mamada que me dejó todavía más relajado. Nos secamos, y mientras nos vestíamos tuvo el enorme detalle de dejarme su teléfono, por si me volvía "a picar". Salimos en dirección a la sala con las chicas, pero antes, Débora me dio un beso de despedida y yo marché junto a mi amigo Alejandro. Débora se puso a charlar con el barman como si nada hubiera ocurrido. Yo me puse a charlar con mi amigo Alejandro y al marcharnos, le dije adiós a Débora con la mano. Al salir, pegamos ambos un bote de emoción, pues habíamos visto a la zorra madre de este compañero y yo me la había tirado.
    
    Nos abrazamos por el éxito conseguido y en el camino de vuelta, le relaté los pormenores de la jodienda sexual con esta apetecible, obscena y atractiva madura y el mutuo placer que nos habíamos dado.
    
    Nos prometimos y juramentamos, que nunca le contaríamos a Juan, la jodienda que yo había tenido con la fulana de su madre, porque posiblemente iríamos otras veces, ya que no solo estaba "cañón" sino que además fue un auténtico y libidinoso encuentro sexual de película porno, regado de mil jadeos, vagidos, gemidos y un lascivo uso de lenguaje fuerte y muy chabacano. 
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