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Silvia, maestra del sexo (parte 1)
Fecha: 10/12/2019, Categorías: Poesía Erótica, Autor: robertox, Fuente: CuentoRelatos
... irritada…y a veces con el roce de la ropa me hace la puñeta. —Yo tengo en casa un par de cremas para después del depilado, si quieres cuando termines me llamas y te dejo alguna a ver qué tal te va. ¿Qué me dices Raulito? —dice ella con una sonrisa en la boca. —Por mí perfecto, dame ahora después tu teléfono y te llamo cuando salga. Como después de salir voy a tener que comprar un par de cosillas para comer tardaré algo más —respondí mientras la observaba moverse en la elíptica. En ese momento no había mucha gente en el gimnasio y la sala en la que estábamos se encontraba vacía. —Pues siguiendo con el tema de la depilación no sé qué le pasa a mi novio, pero dice que no le gusta que lleve mi zona íntima depilada. Que parezco una niña chica con lo de abajo depilado —dice ella como quien no quiere la cosa. Yo me quedé algo perplejo porque no esperaba que dijera algo así, pero supe actuar con naturalidad. — ¿De verdad que no? Si llevar las zonas íntimas depiladas es lo mejor, más higiénico, más suave, más atractivo… Son todo ventajas. Yo siempre voy depilado de arriba abajo —ya estaba tratando de lanzarle la caña más descaradamente. —Eso es lo bueno Raulito, es mejor estar depilado y ver un cuerpo en todo su esplendor, a mí me encantan los hombres depilados —dice ella mirándome fijamente de arriba abajo y con una voz muy sensual. Es una pena que José no se depile… pero, en fin, que se le va a hacer. Tras eso me quedé pensando en la posibilidad de que tal ...
... vez hubiese algún problema entre ellos dos y no pude evitar desear que ambos rompieran. Tras la sesión de entrenamiento de ese día y mientras ella estiraba le pregunté que como es que ella era tan flexible. Porque si había dejado de practicar ballet hace años me costaba entender que conservase tanta flexibilidad. —Eso es Raulito porque en casa siempre hago yoga y quieras o no ayuda a calmar cuerpo y mente. Siempre he sido así de flexible y más todavía desde que hago yoga…soy muy flexible —el tono con el que dijo esas últimas palabras fue muy erótico. — ¿De verdad Silvia? —pregunto siguiéndole el juego. —Muchísimo Raulito —dice ella mirándome fijamente a los ojos. Tras eso continuamos hablando hasta que ella se fue y yo lo que hacía era contar los minutos que faltaban hasta las dos de la tarde. Cuando acabo mi jornada me fui a comprar algo de comer en una tienda de ultramarinos y mientras salía vi a Silvia salir de una panadería a lo que me acerqué a saludarla y decirle que ya puestos la acompañaba a casa. De camino a su casa y mientras hablábamos de todo un poco la observaba moverse: me encantaba ver como sus caderas se balanceaban de un lado a otro, su piel con sudor incipiente a causa del sudor, el brillo de su escote…sin duda estaba empezando a tener otro tipo de pensamientos con ella. Ella vivía en una zona más tranquila del pueblo en una casa de varios pisos y con un pequeño jardín muy bonito. Por dentro la casa era muy bonita y espaciosa, llena de ...