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Euterpe y Tauro (3)
Fecha: 13/12/2019, Categorías: Dominación / BDSM Autor: Barquidas, Fuente: CuentoRelatos
... habíalo dicho en castellano, vulgo español, un tanto, o bastante, desgarrado, refrendando la “faena” con otro término en castellano igual de desgarrado, “buenorra”, que acabó por hacer decir a la bella —No; si ya veo que voy a tener que ponerme a estudiar, y muy en serio, el español, porque cualquier día, a saber lo que se te ocurre llamarme… —Sí, mi amor; vas a ser una abuelita la mar de rica y “buenaza” Pero también una mamá más que joven, más que guapa. Más que “buenorra” y más que “buenaza”. Porque, no irás a decirme que no quieres que tengamos hijitos… La mirada de Elena, entonces, cuando escuchó esto del que ya, sea como sea, fuera como fuere, seria, indudablemente, su hombre, se tornó embriagadoramente dulce, sensual, como pocas veces lo sería —Si tú los quieres, yo también los quiero. Entre nosotros, todo, todo, me entiendes, todo, será como tú digas y dispongas. Seré tu mujer, te cases o no conmigo, y seré tuya, enteramente tuya, mi amor, mi vida, mi cielo… ¡Aayy!... ¡Recepcionista; denos rápido esa habitación! O no respondo de mí y a saber qué acaba pasando aquí. ¡Lo mismo, un más que subido espectáculo porno!... De pocas, el empleado tras del mostrador no suelta la carcajada pues, a lo bajinis, bien que se venía riendo con el espectáculo que estaban montando aquellos dos clientes; y como el movimiento se demuestra andando, dijo con toda autoridad —¡Botones! Acompañe a los señores a la “suite Nupcial” Y los dos, Juan y Elena, se lanzaron a la ...
... más descarada de las carreras hacia el ascensor, junto al que ya estaba, como aquél que dice, el susodicho botones. Mientras tanto, el recepcionista cruzó una mirada de entendimiento con un caballero, ataviado de elegante smoking, que hacia el final del mostrador había estado siguiendo toda la escena que ante él se desarrollaba con un interés no exento de silenciosa hilaridad, el cual asintió con la cabeza a la muda pregunta que el recepcionista le hacía, con lo que éste dijo en voz ya un tanto alta —¡Señor Gallardo! La estancia de esta noche en la “Suite Nupcial” no se le cargará en cuenta. Acéptelo como un obsequio del hotel a usted y a la bella señora —Muchas gracias, caballeros. La señora, mi futura esposa, y yo, les quedamos muy agradecidos. Son ustedes muy amables. Juan y Elena, tras del botones, llegaron a la puerta de la famosa “suite” cuya puerta el empleado del hotel abrió, entregó a la llave a Juan y, discreto, “hizo mutis por el foro”. Entonces, al quedar, al fin, los dos solos, Juan, ese Romeo del siglo XXI, tomó en brazos a su Julieta y, de tal guisa, cual recién casados en su Noche Nupcial, en su “Noche de Bodas”, traspasó el dintel de la habitación Fin del relato NOTAS AL TEXTO 1.En Rusia, es muy normal nombrar a las personas con las que se tiene cierta confianza, que no son simples conocidos, por el diminutivo del nombre propio; pero sucede que también suelen darse dos diminutivos para un mismo nombre, uno, el más normal, el que se suele usar ...