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La reeducación de Areana (5)
Fecha: 14/12/2019, Categorías: Gays Autor: señoreduardo, Fuente: CuentoRelatos
... pedido. -Inclinate hacia delante, querida, y abrite las nalgas. -Sí, señora. –dijo Milena e inclinada hacia delante, con el torso paralelo al piso, se entreabrió con ambas manos sus apetecibles cachetes posteriores. -Lamele el culo. –ordenó la dueña de casa dirigiéndose a la atribulada niña. -¿Có… cómo? –murmuró la pupila. -No sos sorda, queridita. -Pero… -Ya ves que tengo razón, nena. Si estuvieras totalmente reeducada, en el nivel que yo quiero, habrías obedecido mi orden de inmediato. Vos, Milena, subite la ropa. “Mmmmmhhhhhhhh… ya me había entusiasmado con la lengua de la perrita en mi culo…” -se dijo la asistente, contrariada. Areana se había largado a llorar y Amalia ordenó: -Cuélguenla. El llanto de Areana arreció cuando ambas asistentes la tomaron con firmeza para cumplir con la orden. Sus súplicas fueron inútiles y poco después estaba colgada por las muñecas, con las piernas muy abiertas, estiradas y sujetas por los tobillos a los dos aros de metal empotrados en el piso. -No… no… por favor, no… -rogaba con su voz ahogada por los sollozos. Amalia se ubicó a espaldas de la pupila y pidió: -Una vara. Marisa se la alcanzó y Amalia, después de hacerla silbar varias veces en el aire, descargó el primer golpe sobre las nalgas de la pobre niña. El grito de dolor resonó con ecos siniestros en la sala y aún se prolongaba cuando Amalia volvió a golpear. Areana lloraba desconsoladamente y ese llanto sólo era interrumpido por el ...
... aullido que profería a cada nuevo varillazo. El cuerpo de la niña viboreaba sujeto por muñecas y tobillos y era ésa como una danza que excitaba cada vez más a Amalia y sus asistentes. Las nalgas de la pupila se veían cada vez más cubiertas de marcas rojizas que Amalia iba distribuyendo con su habilidad de consumada spanker que no golpeaba dos veces en el mismo lugar. Los gritos de la pobrecita eran cada vez más fuertes y enronquecidos a medida que la inclemente paliza se iba desarrollando. Cuando le había dado treinta azotes Amalia decidió hacer una pausa. Se puso la vara bajo el brazo derecho y palpó con ambas manos las maltratadas nalgas de su víctima, que advirtió muy calientes. “Qué hermoso es un culo de mujer azotado.” -se dijo y dio la orden de que bajaran a la pupila. -Sujétenla de rodillas. –indicó y con Areana en esa posición sostenida por Milena y Marisa –ambas muy mojadas por el espectáculo que acababan de disfrutar- le dijo a su pupila: -Bueno, perrita, probaste lo que es un verdadero castigo disciplinario. -Por favor, señora… ¡Por favor!... –rogó Areana en medio de su llanto. -¿Queda algo en vos de esa nena insoportablemente rebelde que fuiste? -No… no queda nada, señora… Soy obediente… -¿Obediente y sumisa? -Sí… -¿A quién le estás hablando, perra? –dijo Amalia y le cruzó la cara de una bofetada. -Ayyyyy… perdón, señora… -suplicó Areana. -Repito, pendeja: ¿sos obediente y sumisa? -Sí, sí, señora, soy obediente y sumisa… -No te ...