1. Tarde de prestamo en el campo


    Fecha: 21/12/2019, Categorías: Dominación / BDSM Autor: Anónimo, Fuente: RelatosEróticos

    ... primera penetración no había conseguido el efecto deseado, se dedicó a machacar mi próstata con la punta de su capullo, dispuesto a hacerme sufrir sí o sí. Y como que cada día sale el Sol ya lo creo que lo consiguió. A cada embestida exprimía literalmente mi próstata aplastándola contra la cadera. Mi respuesta era un espasmo de dolor que se transmitía al Sr. José a través de la contracción involuntaria de mi esófago sobre su polla hincada en la boca. Este respondía clavando su polla tan adentro que las arcadas que me producía a su vez, se transmitían a su hermano, mediante la contracción involuntaria de mi esfínter y colon. Entramos así en un bucle sin fin en el que los hermanos se iban trasmitiendo, alternativamente, oleadas consecutivas de placer a través del dolor y sufrimiento que me causaban.
    
    El final como era de esperar fue una corrida colectiva en la que el Sr. Pedro me preñó el coño y su hermano la boca.
    
    Yo quede doblemente preñado, dolorido y cansado, mas psicológicamente que físicamente. De rodillas aún, con arcadas retardadas y el esfínter espasmando involuntariamente permanecí inmóvil en espera de recuperarme. El Sr. José con dos corridas ya, se levantó del taburete y se enjuagó la polla de las babas y principios de vómito que su mamada profunda me había originado, ocupando su sitio el hermano, quien de forma querida y expresa quiso que le limpiara la polla con la boca como voluntariamente y por iniciativa propia había hecho poco antes con el Sr. ...
    ... José.
    
    Una vez reposados, los dos hermanos salieron al huerto ordenándome que les siguiera. Se inició entonces una conversación entre ellos a cerca d la necesidad de reparar un sector de la valla del huerto.
    
    - Oye José, ¿No era este el trozo que querías arreglar? – dijo el Sr. Pedro.
    
    - Sí, pero tengo que ir a por caña para hacerlo – contesto su hermano.
    
    Estuvieron hablando de si necesitaban más o menos cañas, y de si convenía colocarlas de esta manera o de esta otra. Al final, llegaron a un acuerdo. El Sr, José se dirigió al interior de la chabola y tras unos instantes, salió con una pequeña hoz en sus manos.
    
    - ¡Tú perro! – me espetó viendo que andaba despistado – Coge la hoz y ves al camino a por cañas.
    
    Tras unas breves instrucciones a cerca de cómo debía cortar las cañas, de qué tamaño las querían y en qué cantidad, salí al camino e inicié la tarea encomendada. Era finales de Julio, sobre las 5 de la tarde y el calor intenso y húmedo se mezclaba con el canto de las chicharras, ahogándome en oleadas de sudor. Todo mi temor era que apareciera alguien y me viera completamente desnudo, con collar de perro, muñequeras y tobilleras con anilla cortando cañas con una hoz. Miraba más a mí alrededor que a donde apuntaba con la hoz, no teniendo una desgracia en un par de ocasiones de auténtico milagro.
    
    Estuve como hora y media cortando caña, llegue a cortar tanta que perdí por completo la cuenta. Lo pero era cuando, una vez cortadas las más cercanas al camino, te tenías que ...