1. Ya soy el puto del equipo (X): Somos campeones


    Fecha: 02/01/2020, Categorías: Dominación / BDSM Autor: janpaul, Fuente: CuentoRelatos

    ... enfrente.
    
    —Por fa, por favor, Marcos, métemela, te quiero y deseo sentirte, quiero ser tuyo.
    
    — A tanto ruego…
    
    Sin pensarlo una vez más, me dio media vuelta, puso su mano en mi pescuezo y empujó para que me agachara, abrió el agujero estirando de los glúteos y me la enfiló de una sola vez. ¡Cuánto placer produce quien sabe amar! Estaba en mi cielo porque inmediatamente comenzó el «va y ven», metiendo y sacando polla, y cada vez que llegaba al interior pasaba su polla por la pared de mi próstata y zás, calambre, zás, calambre de placer y ¡shrororuuuuummm! me corrí sin tiempo de avisar, llenando la mampara de enfrente de la ducha con mi semen, de no estar la mampara hubiera llenado la cara de Leoncio que estaba agachada a esa altura dándole el culo a Abelardo que lo estaba follando. Nos duchamos Marcos y yo rápido ya y nos lavamos mutuamente como pasa siempre que dos estamos bajo el mismo chorro. Saltamos al exterior, tras cerrar la llave de la regadera y se vinieron adentro Leoncio y Abelardo que aún estaba amarrándolo con la polla en su culo. Marcos y yo nos secamos viendo el espectáculo y cómo Abelardo acababa en el interior de Leoncio y la cara de placer que tenía este cuando se corrió sin tocarse, teniendo sus manos apoyadas en sus propias rodillas, ambos cayeron sobre el plato. Nos salimos y desde fuera escuchábamos el chapoteo del agua y a los dos cantando.
    
    Todavía nos dimos Marcos y yo unos besos y fuimos sorprendidos ...
    ... por los otros dos que salían secándose. Nos vestimos. Mientras nos vestíamos, al ver que yo me ponía directamente sobre mi carne el short jean, Leoncio me preguntó:
    
    — ¿No te olvidas de tu slip?
    
    — No suelo usar ropa interior, —respondí.
    
    Tampoco él se puso. Luego durante el paseo de la calle me dijo:
    
    — ¡Qué bien se va así sin slip!
    
    — A que sí.
    
    Me agarró de los hombros cariñoso y le di un beso que me devolvió. Como Leoncio besa siempre sonoro, Abelardo y Marcos que iban un metro delante de nosotros, también se besaron sonoramente.
    
    Cenamos en la plaza, un restaurante que hace esquina, el Imperial y no fuimos comedidos porque teníamos hambre. Entonces me acordé que habíamos dejado la merienda de mi taita sin tocar, se lo dije a ellos y me contestaron casi a coro:
    
    — Para la noche…
    
    Y Abelardo añadió:
    
    — Así tendremos fuerza para continuar con lo que solo hemos comenzado.
    
    La risotada fue general, pero así fue como ocurrió que, después de pasear un rato largo, haber jugado al futbolín, estábamos cansados y en llegando a casa, tomamos primero la merienda, que estaba preparada. Mi taita apareció por si queríamos algo más y, como estaba cansada, nos dio un beso correspondido a cada uno, y desapareció.
    
    Primero las cosas de rigor, cada uno fue a una lugar que les señalé para defecar todo y luego la correspondiente ducha y lavado del recto. A partir de ahora todo se multiplicó y fue del gusto y placer de los cuatro. 
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